Sus ojos enfermaron progresivamente tras la muerte de ella, hasta que la penumbra fue absoluta. Empezó a vagar por las calles encorvado bajo el peso de aquella pétrea joroba de soledad, fría y punzante como alfileres atravesando sus pupilas. Un alma piadosa tuvo la paciencia de enseñarle a leer con los dedos; y en su aislamiento, aquel hombre envejecido antes de tiempo comenzó a compilar cada cuento de amor que fueron descubriendo sus dedos. Los agrupó con devoción hasta formar un fajo pesado, su único tesoro.
Se marchó a la montaña callada para vivir envuelto en la humedad de los árboles y en el calor de aquellas historias de amor. Con los años, sus huellas se fueron desgastando entre el relieve de las páginas de los libros y de los ásperos troncos gigantes en los que se apoyaba. Sin embargo, el anhelo de recitarle algún día esos relatos a su amada le infundía el vigor suficiente para continuar memorizándolos.
Cuando acabó de retener todas las palabras del último cuento, una luz de ámbar volvió a encenderse en sus ojos cetrinos. Entonces pudo admirar embelesado a su mujer, nadando como una ninfa encantada, en las verdosas aguas del cenagoso pantano que, paciente, lo estaba esperando.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Arquitectura del Tiempo

IlusTración DiaNa Elliott

15 comentarios:
Mejor con ella allí que sin ella aquí.
Que les vaya bien.
Besos.
Un amor rasgando luces.
Un querer cegador cuya mayor ambición es perderse tras los pasos de su amada,para delicadamente, ir soltándo de a poquito ese fajo de cuentos aprendidos para ella.
Magnífico.
Besos.
Se paga un alto precio por la esperanza de una espera incierta, en contraposición a una larga ausencia.
No compensa, y ahí es donde radica la tristeza de este relato.
Precioso el texto mi amor, te quiero mucho.
Cuentos de amor que merece la pena leer para meditar ante la grandeza del ser y el estar en este mundo, de tantas formas diferentes como seres humanos existen.
Me encanta, Ana. La forma y el fondo. Para pensar largo rato...
Estoy convencida que el amor es lo único que puede salvarnos de todo.
Y seguramente este cuento es el indicado.
Un beso amiga!
Sublime tu comentario, te quiero aunque la vida cambie su nombre, mi mariposa blanca.
Tu relato me hace pensar que no hay mayor redención que la del amor , a pesar del dolor y el riesgo de la espera y su frustración.Intenso texto.Besos.
Que pura historia de amor, un relato que llega. El amor, el verdadero amor no conoce fronteras sólo sabe de vidas, aunque ésta sea más allá de la eternidad.
Un abrazo
cuando se ama así a su amada, aunque no ve la luz con los ojos lleva la luz en el alma .
¡Qwé bien nos narras la eternidad!
un placer leerte.
Un beso
El amor es ciego, preciosa narrativa,
que tengas una bonita semana.
un abrazo.
Me ha emocionado tu narración, rebosa belleza y amor a raudales.
Besos.
Qué intensidad, querida Ana!
La entrega, la espera, la pérdida.
El amor es capaz de sortear los obstáculos más dolorosos, en pos de una eternidad juntos.
Este texto tuyo duele de tan bello.
Eres asombrosa!
Gracias por inspirarme en cada entrada.
Todo mi cariño para tí!
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saludos
La eternidad del amor. ¿Será real? o es tan sólo un cuento que necesitamos sentir posible, para seguir creyendo en el amor...
Un besito Ana.
Ana, qué historia tan conmovedora y llena de misterio. Esa búsqueda de los cuentos de amor a través del tacto para volver a ver a la persona amada me ha tocado el corazón.
¡Una verdadera joya de microrrelato! La belleza de las metáforas y ese final entre la ilusión y el abrazo del pantano es pura poesía
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