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domingo, 17 de julio de 2022

S-aNa-cióN y T-iem-Po



 El tiempo no curó ninguna herida

Las curaron las madrugadas en las que luché con mi mente.

Las curaron los silencios que me hicieron escucharlo todo.

Las curaron los abrazos que me di a mí misma,

y ese rayo de sol que acarició mis penas.

Las curaron las noches que no me atreví a rendirme.

Las curaron los poemas que comencé a deshacer,

dando espacio a los propios paréntesis y a los  puntos y finales.

Las curaron las letras que no leí y las palabras de compasión recién inventadas.

Las curaron las caricias que otorgué a mis miedos,

cuando diagnostiqué que no conocía otra forma mejor de amarme.

Las curé cuando me pedí perdón por todo el daño causado,

cuando te pedí perdón por incluirte en mi vida

para vivir una historia donde no cabían más cuentos.


Las curé YO cada vez que, a pesar de todo,

SONREÍ.



El tiempo, solo fue 

un cómplice complicado

un compás arrítmico

un amante imaginario

un cáliz amargo

un aria de plegarias

un bucle con quebrados.

Mis momentos de expansión

mis causas elevadas

una visión

un argumento

mi mejor manifiesto.

Mi reconexión.


/AnA GaLinDo/ 

[Imágenes de álbum personal]

Texto e imágenes con @copyrights


miércoles, 28 de abril de 2021

CuAndo Fui LluVia


HaCe tieMpo, recuerdo, fui lluvia

y caí en forma de aguacero cerca de tus lágrimas,
en una tarde gris de invierno.
Tú me recogiste y sembraste unas flores
en la jardinera que hay junto a mi ventana.

Hace ya, cuando yo fui lluvia fina,
quise aCariciAr la cara de tus espejismos
para refrescar sus mejillas y humedecer, 
sin acierto, la sequedad de tus ojos.
Tú me observabas a través de una ventana
con melancólica nosTalgiA de otros días regados.

SieNdo lluVia, también me derramé sobre el mar,
con una gran fuerza y ruido.
Entonces, creo, se elevaron los acantilados
y crecieron los océAnos,
y llegamos a pensar que aún vivíamos más aislados
en  la dorada arena de la misma PlaYa.

Pero cuando fui lluVia, de eso sí me acuerdo, no paraba de llover,
en  un cuarto vaCío, de un ya solitario lugar.
Yo era gotas y me convertí en láGrimAs.
Tu cara y mis gotas se mezclaron con tu rostro.

Me acuerdo cómo lloraba.
Y ya sin consuelo.

Hace aHora dos TorMentaS

he comenzado a  diseñar puentes,
y a saLir al SoL para secar mis MieDoS.
Me he hecho, para re-construirme,
inGeniera de caminos, diSeñaDora de paisajes
Y aRquitecTa.
Para ir cómo y dónde me dé el gusto.
-Sin lluViaS ni MieDoS-
Y hacer en cada HueCo del camino mi CaSa y HoGar.

Ya ves. Así están las cosas.

Ya no amo a través de otros ojos.
Ya no miro sin ver.

Ya no quieRo ser LluViA
sino para FloReCeR.


/AnA GaLinDo/ 

[Fotografías tomadas de Pinterest]



lunes, 19 de abril de 2021

Donde fuiste feliz...

Uwe Steger
Fotografía Uwe Steger

El poeta Félix Grande escribió en ‘No debieras volver jamás a nada’: 


“Donde fuiste feliz alguna vez, no debieras volver jamás:
El tiempo habrá hecho sus destrozos, 
levantando su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina”. ~

Deberíamos volver a los lugares en los que, en un pasado, 
fuimos felices.

El tiempo es poco condescendiente y no cuida con eSmeRo
todas las sensaciones, los olores, los paisajes, desbaratando recuerdos. 

Es más que probable que ahora quisieras plantar flores en aquel MuRo de realidades vacías, 
construidas sobre cimientos aRenoSoS, 
donde un insistente viEnTo 
consiguió exiliar su frágil RaíZ .

Tal vez, el aire la hubiera trasladado, 
dispersando los áTomos que contuvieron PaSióN,
hacia otros lugares en los que todos ellos 
quedaron desColoRidos o diFuminados.

                                                 Es posible.

“Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. canta Sabina.

                         Pero debiéramos. Deberías ...

Supongo que tendríamos que (en condicional) aceptar las aDverSidaDes,
con la condición de recordar 
cómo fue de hermoso en algunos efímeros instantes.
y volver a construir ViDa desde el siLenCio y la calma del VaCío 
que ahora es el TodO.

Erigir cimientos pRoPioS sin acAntiLados,
que coloreen de LuZ 
aquellas insípidas formas grises, 
que parecían abrumadoramente persistentes,
de  AiRe viciado.


Ana


Imagen de Pinterest

sábado, 27 de marzo de 2021

En MoviMienTo






Colores en movimiento.
Siluetas cambiantes.
Reflejos sin tiempos.

¿Y si volamos?



 Vídeomontajes por Ana Galindo. 

/AnA GaLinDo/ 



lunes, 22 de marzo de 2021

Ignorancia

 



Hubo un ayer 
en el que siempre vaciabas tu dulzura
en esa copa de vino 
que compartíamos de la mano
olvidados del tiempo y de los acantilados 
que podían devorarnos.

Una felicidad prestada, 
sin pedir mucho a cambio.

Pero a cada gota de lluvia, 
que intentaba no ver, 
dejaste de regalarme tus versos
para anotarlos en otras esquinas
doblegadas  y complejas.

Fue entonces cuando comencé
a comprender mi ignorancia.

Que algún día llegarías a quererme
sin preguntas.
Y algún día llegarías a quererme,
aún,
sin respuestas.

Ese día yo me querría también.
En realidad me quise siempre y,
por eso,
dejé de preguntarme y responderme.




Y aquí estoy observando cómo,
ya, 
había comenzado a intuir
que todas las preguntas y las respuestas
estaban y están en mí.
Y que no importaban, ni importan, demasiado
si hubieras aprendido cómo quererme bien.

Y tal vez me adivinas diferente.
Ni más bella, ni más inteligente,
ni más precavida, ni más osada.
Diferente.
O más yo que nunca.

Y, ahora, yo también 
a pesar de mi ignorancia
quizás te mire diferente.
Ni más guapo, ni más sensato, ni más pensativo,
ni más maduro.
Diferente. O más tú que nunca.




Quizás me volví más etérea. 

Más aire que fuego.
Más hielo que siempre.
Más sed que antes.
Más fuente que agua.
Todo el silencio y la soledad juntas.

Para convertirme en mi mejor compañía.

Y tú puede que andes en tu mundo,
desconocido para mí por mi ignorancia,
sobre cielos teñidos de todas las nostalgias que elegiste.
Cielos opacos que terminan en una galaxia
en la que no quiero existir, ni existiré nunca.



Y supongo que se emborronan las escenas.
Y ya no tengo dudas.
Y ya no me importan las preguntas.
Ni  me importan las respuestas
ni todos mis interrogantes
que, jamás,
querré conceder.

Y fue en este momento de amor incondicional 
que di un  saludo de bienvenida a mi vida,
para poder perdonar de una vez por todas
mi inexcusable ignorancia
y compartir conmigo esa copa de vino,
a ser posible,
ignorando aquellos incisivos acantilados.



 /AnA GaLinDo/ 

[Ilustraciones Anke Merzbach ]


  

lunes, 19 de junio de 2017

La misma de siempre



Y a he aprendido a escribir nombres

en los papeles que quiero conservar durante la eternidad... 

l resto, 
los borró un viento amable que, 
ahora sé, 
se empeñó en ayudarme.

Ana GaLiNdo.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Tiempo de Paso


Enero cae entre brumas y vagos misterios
sutil sombra en los ojos sin lumbre,
de quien siente la impaciencia de vagos recuerdos,
lejanos jardines, azules momentos.

Febrero desliza una puerta ambarina
humedece paisajes de álamos secos.
Escarcha en mi boca, menuda, monótona
ahuecando con nubes los grises momentos.

¡Cómo se pasea marzo, con la brisa en su boca!
ventoleras de suspiros frescos arrasan sus labios
y despiertan este cuerpo, insomne y sereno,
con verdes tejidos y melancólicos llantos.

En abril fue la lluvia, en la lívida mañana,
golondrina perdida que no supo llegar,
poema de amor hecho gotas de agua,
rosas blancas naciendo en cada rincón


Mayo es un océano de versos alados
instante completo de pesada quietud
renacer lánguido de los pétalos de luna,
perdidos reposos, intensa acritud.

Junio anticipa en el aire los versos,
sin poder ocurrir bajo el sol, 
la poesía. 

Yo devoro mis propios corazones y juego con los ojos del paisaje.


La luz es una llama que abrasa julio,
solo yo gozo, sedienta y serena,
recogida bajo el toldo del bosque umbrío
susurra la floresta, murmura el río.

Agosto llegó con sabor a melocotón
a uvas y  a delicioso néctar de olores
en casas de tejados blancos y rojos
cubriendo de enojo la  distante inquietud.

Septiembre, decaído, no me deja 
encontrar el derrotero que me permita 
llegar a ti de nuevo y hasta los caminos 
se despeñan y hasta los ríos se quedan secos.

Para empedrar un tramo del jardín de los versos

he buscado en el mar de octubre
un conjunto de piedras planas, redondeadas
por la espuma y los golpes del agua.

¿Es este el mes de noviembre?
¿El que se asoma brillante por el horizonte del tiempo?
Me devuelve tu vida y le das calor a mi cuerpo frío. 
A mis labios le quitas el sabor agridulce que dejaron los vientos.

Diciembre parece que llega feliz
Mes de alegrías, de dulces alegorías. 
Mes noches tranquilas, de grandes mentiras. 
Un mes de ojos vidriosos, treinta y un días de gozo. 





Esperanza renovada.
Fin de un ciclo.




/Ana Galindo/


Ilustraciones de Alphonse Mucha






domingo, 12 de febrero de 2012

El LapSo del TiemPo


Insólito es el amor,
que encoge y dilata el tiempo de  manera irreal para los enamorados:



Mil años junto a ti no serían suficientes para amarte,
porque, como antaño, suponen un efímero trance.


Pero si no pudiera verte un día,
un lapso de velos cubriría mis ojos, 
  y me vestiría la blanca vejez.

/AnA GaliNdo/

IlusTracioNes de SarachMet

(Queridos amigos y amigas, por un inoportuno accidente doméstico, que me ha dejado un hombro en cabestrillo, sólo puedo escribir con una mano, y dedo a dedo, por lo que apenas puedo comentar en vuestros blogs... lo siento. Besazos)