
HaIkU
"El eco del mar
en una caracola
es la eternidad".
El eco del mar
Esta mañana desperté guiada por suaves sonidos entre los pliegues del sueño; un murmullo me arrastró hacia perdidos lugares, donde hallé, suspendidos en la bruma, aquellos «te quiero» que había alojado el olvido.
Llena y falta de ti, busqué el refugio de la marea.
Caminé solitaria por la orilla, contemplando cómo las olas morían dóciles a mis pies. Quise
escuchar en silencio por si me querían decir algo de ti. .
La playa, complaciente, me ofreció una caracola.
[Si te acercas las caracolas al oído, puedes escuchar el sensual sonido de las olas]
La acerqué con delicadeza a mis labios y vertí en su espiral un aliento callado. Le confié, susurrando, mis secretos más íntimos y pronuncié aquellas sílabas de amor que el tiempo no había logrado borrar.
Así, si algún día puedo depositarla en tu mano, al llevarla a tu oído no solo escucharás el eterno latido del mar, sino también el eco de mis suspiros y las palabras que todavía guardo en el silencio para ti.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Gotas de LluviaIlustración: CaroLina AraGó MarTínez

1 comentario:
Análisis Literario:
Esta composición combina la prosa poética de evocación marina con la delicadeza oriental del haiku.
Explora el mito de la caracola como mensajera secreta: un objeto físico capaz de almacenar los suspiros, los secretos y la voz, para entregarlos en la mano del ser amado junto con el pulso del océano.
Saludos.
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