07 septiembre

La Orilla del CanTo




¿Que quién soy yo? ¿Que cómo me llamo?
¿Que de qué orilla vengo,
si voy despierta… o cantando?

¿Que qué voces remueven la sombra
que anida en los cauces
de la piel de mis brazos?

Hoja frágil o roca dura,
naturaleza verde y de secano.

Soy la nube que ágil pasa
y la casa silenciosa
en el arrabal del pantano.

¿Que quién soy yo? ¿Que cómo me llamo?

Soy la mujer de los mil nombres secretos,
la que te ofrece la llave de ámbar
para cruzar la puerta del tiempo.

La que se atrevió a tropezar
en las trochas de la vida,
por apurar los pasos de la historia.

Soy la mujer que sostuvo en sus manos
el arma limpia de los justos;

la que ardió en la penumbra como germen
y volvió a florecer, luminosa e intacta,
sobre las frías noches del desamparo.

 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Vísperas del Fuego


Ilustración: Alberto Pacorbo

05 septiembre

EsceNario de AguA EstanCada. Plagios




E
n un intento ciego por recrear cada episodio de la vida de ella, comenzó a escribir poemas sobre frutas y aguas, dedicando versos de amor a pieles canela. Vestido con trajes azules que imitaban una pose prestada, colocó flores de plástico en un jarrón tallado que recordaba el cristal.

Bajo esa misma urgencia por imitar  sus costumbres, reunió fotografías para componer collages, superpuso melodías a un escenario sumido en la tristeza y vistió una tela descolorida con los restos de una vieja ilusión.

El plagio iba más lejos. Nació así una vida inventada, trazada con lentitud sobre el papel, en la que dio nombre a sus protagonistas y los hizo habitar un espacio donde el tiempo parecía disolverse en agua estancada.

Nombró los rincones, las grietas del yeso y hasta el crujir de la madera para convencerse de que aquel mundo era real. Cada palabra escrita era un intento desesperado de devolverle el color a la memoria, una maniobra de orfebrería para atrapar un eco que ya no le pertenecía. 

Pero la vida inventada, por perfecta que resultase sobre el papel, conservaba siempre un rastro impasible de plástico y flores sin raíz.

Fue al mirarse en el espejo con sus ropas azules cuando la verdad se le puso de frente: por más que copiara los gestos y la luz, la única presencia que habitaba la estancia seguía siendo la de ella.


 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Umbrales y ventanas




04 septiembre

RáfaGas de TiemPo


 Ahora no sé quién soy. 

A veces me desnudo y me convierto
en encaje deshilado, 
que desabrocha entre dedos ateridos 
el breve espacio que apuramos 
y lo engarza con silencios aislados.

A veces no sé quién soy
o quién he sido.

Hay instantes en que siento disiparme
mientras otra mujer toma mi espacio
y se pone al acecho,
donde se me hace ajena toda vida
y mi memoria palidece.

Porque en el breve tiempo que apuramos,
 
se abre una línea sutil donde la "otra"
—que soy yo misma— 
cose con alambre los botones de su pecho 
para soñar con arboledas blancas,
ansiosa por robarte, sin saberte, aquel beso. 

Derramar por el campo espesos helechos
 
que dejaron la boca seca, 
y el nudo del cuello 
vuelto amarra de seda que no acaba, 
que se tensa en la piel
y escupe los ponzoñosos recuerdos. 

Ahora no sé quién soy,

si en un instante se evaporan horas,
mientras en la espera aguardo el zarpazo 
para alimentar mi ira,
donde tanto te detesto por hurtarme 
ese rasgo vital de humanidad
que solo roba el ansioso o el hambriento.

Los monstruos también son elocuentes
han vivido muy bien,
gozando de una imagen bendecida.

Ahora, cuando de nuevo me miro
en mi pequeño y hermoso jardín,

a pesar de todo,
a pesar de ti,
a pesar de que a veces no sepa quién soy,

encuentro el refugio en la raíz más blanca,
donde al fin aprendo a enterrar
todos los demonios del destierro.


 /AnA GaLinDo/

Estancia: Vísperas del Fuego


FoTograFía de Kirsty Mitchel


01 septiembre

AuseNcias

-- [ /  Zarpazos de ausencia arañan mi voz,

que se esparce en la noche

por el gélido desierto de mi memoria.

Quisiera ser ángel,

y soy loba.

Quisiera ser luminosamente presa,

y soy

 impenetrablemente mía./ ] --


Por las ausencias que viven con nosotros.

 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Palabras y Desiertos


29 agosto

La puerTa vioLeta





Mándame una señal sin letra;
un suspiro con sombras;
un acorde sin notas;
un mañana sin treguas.


Traza un silencio gritando;
un poema de amor;

una rama sin árbol;
una vida sin ruidos de alertas.


Préstame ese escrito sin versos;
esa mirada perdida;
algunos paisajes aguados;
una estación de vías desiertas.


[Hazme, amor,  una señal 
que enamore a la lluvia,
escondida tras su puerta violeta.]


 /AnA GaLinDo/

Estancia: Voces de lluvia





20 agosto

SUMAS /Cosecha de aire/



Me he dormido sin huecos en el alMa,
sóLo un camino de ida
y una venTana al sol.

Tejemos el amor en el momento justo,
y otra nocHe más
respiro pausada.
Cuento una a una las horAs
que sembramos
simientes de pálidas
alas en la piel.

MienTras, trenzo con luCes de río
las cascadas de fruTas
que se derraman en nuestra caMa,

 cosechan mi sueño, 

desnudo entre tus brazos,

sin esperas.

/AnA GaLinDo/ 

                           [ Estancia: Poesía del sosiego]

Ilustración:Truls  Espedal .]


 

23 junio

Brotes de Ceniza



A veces te sientes
llamando a las puertas del cielo.

Porque de infiernos
ya sabes demasiado.

Hay restos de naufragios sin recoger,
de tardes de invierno
disfrazadas de verano
en un junio cualquiera.

Hay olvidadas Noches de San Juan
donde ardieron las hogueras
y todos los incendios.

Luego,
aquellos desencantos con encanto.

Sin embargo, se hace el silencio.
Inhalo los escombros,
dejo caer las manos...

Dentro sigue el fuego,
la pasión intacta.

Por fuera, la luz que me ilumina
haciéndose materia en el camino. 

Brote de ceniza, geometría de la luz:
la certeza de saberme plena en medio de la estela.

Ya no pido entrada a ningún firmamento.

Soy la casa,
soy el fuego
y soy la puerta.

/AnA GaLinDo/

~ Estancia: Vísperas del fuego ~



21 agosto

Las meMorias EscriTas


No se puede escribir sin escuchar el murmullo

que maneja su cauce desde muy atrás.

Existe un umbral, invisible pero denso,

donde las palabras se empapan de vida.

Allí mi mano no gobierna: obedece.

Escribir es abrir una grieta en la piel

y dejar que el tiempo se derrame en manantial.

En silencio... contemplando.---


Dentro, la memoria no es un archivo de cristal y orden.

Reconozco un cuarto en penumbra,

con hilos de luz filtrados por las rendijas,

con muebles cubiertos de sábanas, 

con olores que el aire ha guardado. 


A veces avanzo a tientas,

palpando reliquias cuyo tacto reconozco

mucho antes de pronunciar su nombre.

Otras, un solo gesto,

un sonido mínimo, me lanza de golpe 

a un escenario dorado.


La escritura me devuelve el mundo sin flitro:

no distingue lo que amo de lo que  hirió. 

Cada frase es una excavación: 

   se remueve la tierra, 

      se respira polvo, 

         se encuentran huesos, 

            flores secas, 

               trozos de esferas. 

Deseos intactos que viven sin tiempo.

Nada se fuerza.

Nada me pertenece del todo. Ni a ti.

Quizá escribir no sea otra cosa:

permitir que la memoria deje de vivir sin lastres pesados 

y convertirla en un santuario abierto para el caminante. 

Porque todo cuanto fue, descansará para siempre

al otro lado de esa puerta.



                                          /AnA GaLinDo/ 

Estancia:  Voces de la Lluvia

Ilustración: anKa zhuRavleva .]


 

12 julio

De CharCos y FríO


Te
busqué

bajo la lluvia, 

te busqué.

Charcos rotos,

gotas garzas.

Te esperé.

Vi pasar la gente,

vi morir las horas,

y de frío 

me vestí.

Las celindas en mis manos,

pétalo a pétalo,

fueron deshojándose

con el aguacero.

¿Quién iba a decirme

que tú, en tu orilla,

templabas

con tu aliento

el agua helada

que mojaba mis pies?

 /AnA GaLinDo/


Estancia:  Umbrales y Ventanas

13 octubre

Sequías y lloviznas


Sequías y lloviznas

De entre las nubes
 llueven ríos de silencios; 
la incógnita de montones de momentos 
empapados de iras y sonrisas, 
pieles que intentan naufragar en un islote acordonado, 
desde el que tender un delgado hilo dorado, 
para cruzar a la otra orilla hacia un ser más íntimo,
... hacia nosotros mismos.


De los montes brotan caudales de estiaje 
que nos hacen padecer la sed de las palabras
o de los gestos.

La pregunta nos llena de desiertos y le otorga poder 
al pensamiento, 
que se ocupa de poblarlos.
Entonces, la poesía se hace danza 
y la voz se vuelve música.

En giros apasionados me sigues envolviendo 
y riegas esta melancólica sequía.



 /AnA GaLinDo/ 

~Estancia: Palabras y Desiertos~