12 septiembre

Veinticuatro Horas



Nos bastó un solo giro del sol
para trazar un mapa sin orillas.

No fue el roce de la carne
lo que encendió la estancia,
sino el crujido de un portal
abriéndose en el centro.

Fue un día.
Una fecha.
Un lugar que todavía se puede habitar.

Los pies pisaban el suelo,
este mismo suelo de todos.

El reloj destejía las horas
como cualquier reloj,
sin olvidar ninguna;
ni aquello que dijimos
en un idioma de este mundo,
con su gramática de agua,
su historia limpia,
sus palabras elevadas.

Tan de verdad
que parecían mentira.

Pero ocurrió.

Ha sido.

Y porque ha sido, ya fue.

Hay memorias que no precisan del tiempo
para sostenerse intactas.

Aquello que ya se vive
habita lo sagrado.

Aquel día de luz pura
desmanteló la sombra
y dejó al descubierto
el espejismo de otros caminos.

Ahora sé reconocer
las puertas que parecen abrirse
y solo conducen de nuevo
al mismo desierto.

Sé distinguir el hambre
de la llamada limpia,
la inercia del encuentro,
el peso del sosiego.

Aquel viaje de ida
fue un lento volverse.

Y el de regreso
puede ocupar un siglo.

Hubo una noche
cuyo nombre no diré.
Una sola noche
con el ancho de una vida.

En ella cupo todo:

la certeza,
el silencio,
la palabra que llega
al centro exacto de la herida.

Después, la rutina hizo su trabajo.
Quiso desvaír los colores,
borrar los números, las horas,
convertirlo todo
en azar o bruma.

Porque hay sueños
que se disuelven al despertar
y otros que dejan
su surco en la tierra de la cosecha.

Aquel día tuvo cuerpo,
tuvo nombre y tuvo orilla.

Tuvo veinticuatro horas.

Y fue suficiente.

En este camino de vuelta a mi origen.
ya no busco  puerta alguna:
sé en qué pliegue del tiempo encajó.

A veces, cuando cae la tarde,
mi memoria puede rozar esas maderas.

No las abro.
Solo escucho.

Todavía pueden filtrar
una hebra de luz.

Y un susurro, muy hondo,
que no sé si sea una voz ajena
o la mía
al reconocerme.

 /AnA GaLinDo/

A quienes han sido puerta, puente o luz en algún tramo del camino. A quienes han pasado brevemente por estas páginas y por esta vida, dejando que su forma se desvaneciera para que pudiera permanecer lo esencial: aquello que, al atravesarlos, me permitió mirar más hondo y recordar el camino hacia nuestra verdadera esencia. Mi agradecimiento.

Estas figuras literarias representan presencias de paso, reales o ficticias, distintas formas de relación y distintos momentos del viaje interior.
Estancia:  Arquitecturas del Tiempo

Ilustración: Elena Vizerskaya

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08 septiembre

La puerTa vioLeta





Mándame una señal sin letra;
un suspiro con sombras;
un acorde sin notas;
un mañana sin treguas.


Traza un silencio gritando;
un poema de amor;

una rama sin árbol;
una vida sin ruidos de alertas.


Préstame ese escrito sin versos;
esa mirada perdida;
algunos paisajes aguados;
una estación de vías desiertas.


[Hazme, amor,  una señal 
que enamore a la lluvia,
escondida tras su puerta violeta.]


 /AnA GaLinDo/

Estancia: Voces de lluvia





07 septiembre

La Orilla del CanTo




¿Que quién soy yo? ¿Que cómo me llamo?
¿Que de qué orilla vengo,
si voy despierta… o cantando?

¿Que qué voces remueven la sombra
que anida en los cauces
de la piel de mis brazos?

Hoja frágil o roca dura,
naturaleza verde y de secano.

Soy la nube que ágil pasa
y la casa silenciosa
en el arrabal del pantano.

¿Que quién soy yo? ¿Que cómo me llamo?

Soy la mujer de los mil nombres secretos,
la que te ofrece la llave de ámbar
para cruzar la puerta del tiempo.

La que se atrevió a tropezar
en las trochas de la vida,
por apurar los pasos del duelo.

Soy la mujer que sostuvo en sus manos
el arma limpia de los justos;

la que ardió en la penumbra como germen
y volvió a florecer, luminosa e intacta,
sobre las frías noches del desamparo.

 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Vísperas del Fuego


Ilustración: Alberto Pacorbo

01 septiembre

AuseNcias

-- [ / Zarpazos de ausencia arañan mi voz,

que se esparce en la noche

por el gélido desierto de mi memoria.

Quisiera ser ángel,

y soy loba.

Quisiera ser luminosamente presa,

y soy

 impenetrablemente mía./ ] --


Por las ausencias que viven con nosotros.

 /AnA GaLinDo/

Estancia: Palabras y Desiertos



23 agosto

RáfaGas de TiemPo


 Ahora no sé quién soy. 

A veces me desnudo y me convierto
en encaje deshilado, 
que desabrocha entre dedos ateridos 
el breve espacio que apuramos 
y lo engarza con silencios aislados.

A veces no sé quién soy
o quién he sido.

Hay instantes en que siento disiparme
mientras otra mujer toma mi espacio
y se pone al acecho,
donde se me hace ajena toda vida
y mi memoria palidece.

Porque en el breve tiempo que apuramos,
 
se abre una línea sutil donde la "otra"
—que soy yo misma— 
cose con alambre los botones de su pecho 
para soñar con arboledas blancas,
ansiosa por robarte, sin saberte, aquel beso. 

Derramar por el campo espesos helechos
 
que dejaron la boca seca, 
y el nudo del cuello 
vuelto amarra de seda que no acaba, 
que se tensa en la piel
y escupe los ponzoñosos recuerdos. 

Ahora no sé quién soy,

si en un instante se evaporan horas,
mientras en la espera aguardo el zarpazo 
para alimentar mi ira,
donde tanto te detesto por hurtarme 
ese rasgo vital de humanidad
que solo roba el ansioso o el hambriento.

Los monstruos también son elocuentes
han vivido muy bien,
gozando de una imagen bendecida.

Ahora, cuando de nuevo me miro
en mi pequeño y hermoso jardín,

a pesar de todo,
a pesar de ti,
a pesar de que a veces no sepa quién soy,

encuentro el refugio en la raíz más blanca,
donde al fin aprendo a enterrar
todos los demonios del destierro.


 /AnA GaLinDo/

Estancia: Vísperas del Fuego


FoTograFía de Kirsty Mitchel


01 agosto

Cristales Perfectos /Despertar

Despertar de la Consciencia
 

Caminaba despacio sin lastres,

olvidando las piedras que la sostuvieron

sujeta a la gravedad de la playa, 

(sin alas, sin nubes, sin velos).

Comenzó a avanzar bajo el agua

en un vaivén armonioso de gestos.


Se fundió con la Gota de Océano 

que la alojó con amor.

Quedó estacionada la humedad 

dejando insonoro el paso del tiempo.


Mudaron sus ojos y se fueron al pelo

su corazón a sus manos, su boca  al estómago 

y su columna se convirtió en un techo

Ahora volteaba su cuerpo.

con círculos mágicos,

Cristales Perfectos.


La oscuridad era una con ella,

y tras cada embate de agua, descendía en silencio

más abajo,  entre  estrellas de algas,

atraída por arrecifes de fuego.



Cuanto más se desprendía, 

más cerca intuía su cielo.

Su corazón-manos se expandía gozoso cargado de aire,

dando impulso saciado de Versos.


Una gota de sol se coló en su vientre

y mil mariposas marinas abrieron su pecho.

Espirales ambarinas entre corales,

burbujas vidriadas tejieron dorados helechos.


 Polvos estelares desprendidos de alguna Luna perdida

se anudaron entre sus pies pequeños

y comenzó a Bajar hacia Arriba

para acompañarla, por fin, a su Centro.



Entonces recordó su Hogar.

Por fin,  ahora habita

como dueña y señora 

su propio Universo.



/AnA GaLinDo/


 ~Vísperas de Fuego ~


[Fotografías tomadas de Pinterest]




23 julio

SUMAS /Cosecha de aire/



Me he dormido sin huecos en el alMa,
sóLo un camino de ida
y una venTana al sol.

Tejemos el amor en el momento justo,
y otra nocHe más
respiro pausada.
Cuento una a una las horAs
que sembramos
simientes de pálidas
alas en la piel.

MienTras, trenzo con luCes de río
las cascadas de fruTas
que se derraman en nuestra caMa,

 cosechan mi sueño, 

desnudo entre tus brazos,

sin esperas.

/AnA GaLinDo/ 

                           [ Estancia: Poesía del sosiego]

Ilustración:Truls  Espedal .]


 

23 junio

Brotes de Ceniza



A veces te sientes
llamando a las puertas del cielo.

Porque de infiernos
ya sabes demasiado.

Hay restos de naufragios sin recoger,
de tardes de invierno
disfrazadas de verano
en un junio cualquiera.

Hay olvidadas Noches de San Juan
donde ardieron las hogueras
y todos los incendios.

Luego,
aquellos desencantos con encanto.

Sin embargo, se hace el silencio.
Inhalo los escombros,
dejo caer las manos...

Dentro sigue el fuego,
la pasión intacta.

Por fuera, la luz que me ilumina
haciéndose materia en el camino. 

Brote de ceniza, geometría de la luz:
la certeza de saberme plena en medio de la estela.

Ya no pido entrada a ningún firmamento.

Soy la casa,
soy el fuego
y soy la puerta.

/AnA GaLinDo/

~ Estancia: Vísperas del fuego ~



23 abril

ArquitecTura de CicaTrices




El tiempo no curó ninguna herida.

Las curaron las madrugadas en las que luché con mi mente.
Las curaron los silencios que me hicieron escucharlo todo.
Las curaron los abrazos que me di a mí misma
y ese rayo de sol que acarició mis penas.

Las curaron las noches en que no me atreví a rendirme.
Las curaron los poemas que comencé a deshacer,
dando espacio a los paréntesis y a los puntos finales.

Las curaron las letras que no leí
y las palabras de compasión recién inventadas.
Las curaron las caricias que otorgué a mis miedos,
al comprender que no conocía otra forma de amarme.

Las curé yo cuando me pedí perdón por el daño causado,

cuando te pedí perdón por incluirte en mi vida
para vivir una historia donde no cabían más cuentos.

Las curé YO cada vez que, a pesar de todo,

SONREÍ.


El tiempo, solo fue 

un cómplice complicado

un compás arrítmico

un amante imaginario

un cáliz amargo

un aria de plegarias

un bucle con quebrados.

Mis momentos de expansión

mis causas elevadas

una visión

un argumento

mi mejor manifiesto.

Mi reconexión.

/AnA GaLinDo/ 

Estancia: Vísperas del Fuego

[Ilustración: Catrin Welz-Stein y Fotografía de Mark Arbeit,]

Texto e imágenes con @copyrights