/AnA GaLinDo/

/AnA GaLinDo/

Bajo esa misma urgencia por imitar sus costumbres, reunió fotografías para componer collages, superpuso melodías a un escenario sumido en la tristeza y vistió una tela descolorida con los restos de una vieja ilusión.
El plagio iba más lejos. Nació así una vida inventada, trazada con lentitud sobre el papel, en la que dio nombre a sus protagonistas y los hizo habitar un espacio donde el tiempo parecía disolverse en agua estancada.
Nombró los rincones, las grietas del yeso y hasta el crujir de la madera para convencerse de que aquel mundo era real. Cada palabra escrita era un intento desesperado de devolverle el color a la memoria, una maniobra de orfebrería para atrapar un eco que ya no le pertenecía.
Pero la vida inventada, por perfecta que resultase sobre el papel, conservaba siempre un rastro impasible de plástico y flores sin raíz.
Fue al mirarse en el espejo con sus ropas azules cuando la verdad se le puso de frente: por más que copiara los gestos y la luz, la única presencia que habitaba la estancia seguía siendo la de ella.
/AnA GaLinDo/

Ahora no sé quién soy.
/AnA GaLinDo/

-- [ / Zarpazos de ausencia arañan mi voz,
que se esparce en la noche
por el gélido desierto de mi memoria.
Quisiera ser ángel,
y soy loba.
Quisiera ser luminosamente presa,
y soy
impenetrablemente mía./ ] --
/AnA GaLinDo/

/AnA GaLinDo/


[ Estancia: Poesía del sosiego]
Ilustración:Truls Espedal .]

~ Estancia: Vísperas del fuego ~
No se puede escribir sin escuchar el murmullo
que maneja su cauce desde muy atrás.
Existe un umbral, invisible pero denso,
donde las palabras se empapan de vida.
Allí mi mano no gobierna: obedece.
Escribir es abrir una grieta en la piel
y dejar que el tiempo se derrame en manantial.
En silencio... contemplando.---
Dentro, la memoria no es un archivo de cristal y orden.
Reconozco un cuarto en penumbra,
con hilos de luz filtrados por las rendijas,
con muebles cubiertos de sábanas,
con olores que el aire ha guardado.
A veces avanzo a tientas,
palpando reliquias cuyo tacto reconozco
mucho antes de pronunciar su nombre.
Otras, un solo gesto,
un sonido mínimo, me lanza de golpe
a un escenario dorado.
La escritura me devuelve el mundo sin flitro:
no distingue lo que amo de lo que hirió.
Cada frase es una excavación:
se remueve la tierra,
se respira polvo,
se encuentran huesos,
flores secas,
trozos de esferas.
Deseos intactos que viven sin tiempo.
Nada se fuerza.
Nada me pertenece del todo. Ni a ti.
Quizá escribir no sea otra cosa:
permitir que la memoria deje de vivir sin lastres pesados
y convertirla en un santuario abierto para el caminante.
Porque todo cuanto fue, descansará para siempre
al otro lado de esa puerta.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Voces de la Lluvia
Ilustración: anKa zhuRavleva .]

bajo la lluvia,
te busqué.
Charcos rotos,
gotas garzas.
Te esperé.
Vi pasar la gente,
vi morir las horas,
y de frío
me vestí.
Las celindas en mis manos,
pétalo a pétalo,
fueron deshojándose
con el aguacero.
¿Quién iba a decirme
que tú, en tu orilla,
templabas
con tu aliento
el agua helada
que mojaba mis pies?
/AnA GaLinDo/

