A veces solo hay un punto que distingue el cielo de la tierra,
que separa la distancia entre el aquí y el inFinito,
y que rompe la fragilidad entre la soledad o la espera.
EntoNces, una pequeña realidad (o su destello)
nos devuelve la luz de los amAdos ojos reflejados en el mar,
o alojados en un espacio entre el siLencio.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Arquitecturas del Tiempo

Ilustración: Anne Packard
Instantes mínimos en los que una simple grieta en la cotidianeidad nos conecta con lo sagrado.
2 comentarios:
Me fascina la pausa que genera la segunda estrofa. El reflejo de los ojos en el mar o en el silencio deja un poso de paz y nostalgia bellísimo.Pura metafísica poética. Tienes una capacidad increíble para convertir una pequeña realidad en una puerta abierta al infinito. Besos. Beatriz
Ese cierre con los ojos reflejados en el mar se queda grabado en la retina.
Es un poema lleno de calma y de luz, de esos que te piden hacer una pausa. ¡Gracias por compartirlo!
Alejandro de Cantos y Poemas
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