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03 agosto

Al caer la tarde


Al caer la tarde
(Voces)


Cuéntame cómo va cayendo el sol.

Mientras hablas, olvidaré

los eriales del invierno.

Qué suerte ser la mitad del cuento de un atardecer

que observo al escucharte

porque mis ojos son tu voz.


 /AnA GaLinDo/


IlusTración FeLillY

12 abril

Los SentiDos y las Gemas PrecioSas

I   Vista

Entre sus ojos.
Entre sus ojos carnívoros.
Entre los ojos hambrientos de tiempo y de miel.
Busco en sus ojos un derroche de noches,
entre los ojos grandes
con pupilas de ónix, calmando mi sed.








II   Gusto

Entre la lengua un gusto de fondos rubíes
con sales espumosas,
y restos de mares antiguos,
cantos de sirenas varadas envueltas en algas,
sabores salados anuncian mareas de cuarzos.




III    Tacto
Acércate despacio a mi espacio.
Que los dedos exploren sin prisas
los topacios que envuelven mis horas
despojando los livianos velos que iluminan las sombras.
y prendan las noches de roces turquesas.


IV Oído
Se enrosca su voz
como las aguamarinas en mis cabellos,
se eleva, se enajena en escarpadas cascadas;
o se difumina como la lluvia y las nubes
dejando un susurro amatista y silencioso como el sonido del agua.



V Olfato
La hierba; la tierra mojada; las gemas.

Un perfume a obsidiana volcánica que despide calor,
el olor a la brisa ambarina que deja su rastro
y el sudor de la mano.

Pero siempre...a hierba, a tierra mojada, ...  y a gemas preciosas.




 /AnA GaLinDo/

Estancia: Geometría del Cuerpo


Ilustración: Felilly

DiaRio de AmaNeceRes

26 octubre

La DeuDa. Otra HisToria de AmoR





Aquella noche me sentía muy cansada y decidí trabajar en casa.  Cerré tras de mí la puerta con sumo esmero y subí en silencio a acostar a los niños. A pesar de todo, esa era la mejor hora del día.
—Vamos a la camita, niños, mamá está cansada.
Nada sabía mejor que el dulce ritual del cuento de hadas y el del cálido beso de buenas noches. Ni siquiera las deudas con el banco conseguían enturbiar esos minutos.
—Dulces sueños; mamá siempre vela por vosotros.
Me quité el vestido y me puse la bata roja de seda. Entorné con cuidado la puerta y de nuevo bajé las escaleras. Al entrar, el director del banco estaba mirando las fotos de los niños que había sobre el mueble. 
—Guapos muchachos, estarás orgullosa. Son buenos estudiantes y llegarán lejos —Entonces me sonrió e hizo una breve pausa—  ¿Vamos a ello?
Asentí en silencio, y antes de arrodillarme ante él convine las cláusulas del acuerdo.
—Cobro en efectivo por adelantado. No es necesario que lo descuente de mi deuda, yo misma haré el ingreso mañana.


 /AnA GaLinDo/

Estancia: Instantes contados



Ilustración: Felilly