Cada día, después del amanecer,
una letanía de alientos me rescata de la profundidad.
Las perlas de rocío que dejan las aguas de los mares azules
y las gotas de lluvia color azahar
redimen mi liviano cuerpo,
y con ingrávido ímpetu vuelvo a flotar.
Armo, con paciencia, mi casa de helechos,
sin puertas y sin techos,
con muebles de musgo
y, como alfombra en el suelo,
un rojo coral.
[Sana]
Así, en cada albor,
como quien se zambulle y renace,
me limpio de costras,
recojo las ostras que pueblan mis aguas
y bordo en mi manto peinetas de perla,
encajes de algas y esponjas marinas.
[Limpia]
Y cuando cae la noche,
me despojo de iras, de reproches antiguos,
de palabras sin rimas y versos incompletos.
Entonces mi esencia se eleva, renovada y contenta,
y vuelvo de nuevo a nadar
En la marea del día.
En los azules del mar.
[Fuerte]
/AnA GaLinDo/
Estancia: Vísperas del Fuego
DiaRio de AmaNeceres. PropósiTos