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24 marzo

Despertar. Inercia


Al despertar, somos lo que recordamos. A veces incluso nos lleva unos instantes de espera.

El color de las  sábanas; 
la hora de la madrugada,
el ruido de una moto que pasa.
El lugar del agua sobre la mesa.

O lo que otros recuerdan de nosotros.

Una música susurrante.
Un color de barra de labios.
O alguna que otra silueta sensual.

La memoria tiene curiosos atajos  y, en ocasiones, termina siendo una película que vemos como si fuéramos ávidos espectadores. Cinéfilos de historias ajenas.

Imaginamos finales felices;
enojos salvables; 
distancias sutiles; 
mentiras discretas.

Los recuerdos de lo que fuimos tienen la misma tendencia que la luz, la misma estrategia: intentan siempre ir hacia delante. 
Matizando colores y difuminando tinieblas.

Porque, muchas veces, mirar hacia atrás es querer saber quiénes, realmente, somos Ahora.

O  sorprendernos de quienes creímos ser.

Y entonces despiertas. Para recordar el aroma del café que te espera impaciente y que absorbes en el porche, mirando extasiada lo que ocurre hacia afuera esbozando, sin esfuerzo,  una casi imperceptible sonrisa.


 /AnA GaLinDo/ 

[Ilustración Patrick Gonzales ]


  

22 abril

Calla

Fotografía de Sarah Moon


Letras a mi misma

Amada, no tengas miedo,
calla.

Escucha las playas desiertas
sin olas.
A Solas.

Tu cuerpo con lirios de sal
y el mar.

Un mar abierto sin techos,
de helechos;
 
con tules y alfombras
sin sombras.

Deja que nos rodee el viento,
sin miedos.

Calla.

No se despierten las olas.




Fotografía de Harvey Lisse

/AnA GaLinDo/ 

[Fotografías tomadas de Pinterest]



19 abril

Donde fuiste feliz...

Uwe Steger
Fotografía Uwe Steger

El poeta Félix Grande escribió en ‘No debieras volver jamás a nada’: 


“Donde fuiste feliz alguna vez, no debieras volver jamás:
El tiempo habrá hecho sus destrozos, 
levantando su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina”. ~

Deberíamos volver a los lugares en los que, en un pasado, 
fuimos felices.

El tiempo es poco condescendiente y no cuida con eSmeRo
todas las sensaciones, los olores, los paisajes, desbaratando recuerdos. 

Es más que probable que ahora quisieras plantar flores en aquel MuRo de realidades vacías, 
construidas sobre cimientos aRenoSoS, 
donde un insistente viEnTo 
consiguió exiliar su frágil RaíZ .

Tal vez, el aire la hubiera trasladado, 
dispersando los áTomos que contuvieron PaSióN,
hacia otros lugares en los que todos ellos 
quedaron desColoRidos o diFuminados.

                                                 Es posible.

“Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. canta Sabina.

                         Pero debiéramos. Deberías ...

Supongo que tendríamos que (en condicional) aceptar las aDverSidaDes,
con la condición de recordar 
cómo fue de hermoso en algunos efímeros instantes.
y volver a construir ViDa desde el siLenCio y la calma del VaCío 
que ahora es el TodO.

Erigir cimientos pRoPioS sin acAntiLados,
que coloreen de LuZ 
aquellas insípidas formas grises, 
que parecían abrumadoramente persistentes,
de  AiRe viciado.


Ana


Imagen de Pinterest

29 marzo

Crisálida

Ilustración Pinterest


💦Decreto ante la luna llena que mis días serán dedicados, mientras quede alguna huella celular, a desterrar los arquetipos que me crearon la ilusión de un naufragio en mi discurrir de sabiduría:
 
la Ciega 
la Intelectual al servicio

la Silenciosa

la Servidora 

la Mártir 

la Salvadora 

la Víctima 

o la Yerma que no se abona. 


Para renacer como la primavera cual crisálida, volverme mariposa y transformar la mujer que habita en mí.



Ilustración Pinterest
Decreto ante la luna llena que reconozco en mi:

A la Diosa y Maestra

con el poder de una Maga para cocrear mi propia realidad
desde la fuerza del Amor,

puliendo cualquier vía como Comunicadora;

como Amante gozosa de sí misma y del mundo,

como un Reflejo de Luz con voluntad , tomando el control en  mis decisiones;

Emperatriz gozando la vida,

desde esta Madre interior, fértil,  que es capaz de parir en Abundancia 

todo lo que precisa,  componiendo y dando forma a sus sueños.

Hecho está


/AnA GaLinDo/ 
[Fotografías tomadas de Pinterest]

22 marzo

Ignorancia

 



Hubo un ayer 
en el que siempre vaciabas tu dulzura
en esa copa de vino 
que compartíamos de la mano
olvidados del tiempo y de los acantilados 
que podían devorarnos.

Una felicidad prestada, 
sin pedir mucho a cambio.

Pero a cada gota de lluvia, 
que intentaba no ver, 
dejaste de regalarme tus versos
para anotarlos en otras esquinas
doblegadas  y complejas.

Fue entonces cuando comencé
a comprender mi ignorancia.

Que algún día llegarías a quererme
sin preguntas.
Y algún día llegarías a quererme,
aún,
sin respuestas.

Ese día yo me querría también.
En realidad me quise siempre y,
por eso,
dejé de preguntarme y responderme.




Y aquí estoy observando cómo,
ya, 
había comenzado a intuir
que todas las preguntas y las respuestas
estaban y están en mí.
Y que no importaban, ni importan, demasiado
si hubieras aprendido cómo quererme bien.

Y tal vez me adivinas diferente.
Ni más bella, ni más inteligente,
ni más precavida, ni más osada.
Diferente.
O más yo que nunca.

Y, ahora, yo también 
a pesar de mi ignorancia
quizás te mire diferente.
Ni más guapo, ni más sensato, ni más pensativo,
ni más maduro.
Diferente. O más tú que nunca.




Quizás me volví más etérea. 

Más aire que fuego.
Más hielo que siempre.
Más sed que antes.
Más fuente que agua.
Todo el silencio y la soledad juntas.

Para convertirme en mi mejor compañía.

Y tú puede que andes en tu mundo,
desconocido para mí por mi ignorancia,
sobre cielos teñidos de todas las nostalgias que elegiste.
Cielos opacos que terminan en una galaxia
en la que no quiero existir, ni existiré nunca.



Y supongo que se emborronan las escenas.
Y ya no tengo dudas.
Y ya no me importan las preguntas.
Ni  me importan las respuestas
ni todos mis interrogantes
que, jamás,
querré conceder.

Y fue en este momento de amor incondicional 
que di un  saludo de bienvenida a mi vida,
para poder perdonar de una vez por todas
mi inexcusable ignorancia
y compartir conmigo esa copa de vino,
a ser posible,
ignorando aquellos incisivos acantilados.



 /AnA GaLinDo/ 

[Ilustraciones Anke Merzbach ]


  

05 diciembre

El Collar de Piedras AzuLes /Distancias de SaL


Una mañana salió a comprar unas piedras azules para hacerle un collar. Pasó todo el día engarzándolas con esmero y, al caer la noche, durante su paseo por la playa, se lo colocó en el cuello.

—Estas piedras se iluminan con la luna, como tu alma —le susurró él al oído mientras se lo abrochaba delicadamente en la nuca.

Ella guardó silencio, sintiendo el cálido roce de los cristales azulados sobre su piel. 


Pero todo aquello quedó atrás hacía mucho tiempo. El declive llegó despacio, como llegan siempre estas cosas: pasaron de la dicha que no necesitaba palabras a los silencios dolorosos tras disputas amargas. El tiempo transcurrió enmudecido mientras los veía alejarse, tan distantes como ya ausente era su amor. 

Aquella tarde ella añoraba las caminatas por la orilla al terminar la jornada. Extrañaba la compañía —que no su persona— y esa conexión que los mantenía unidos en el silencio. 
En esos momentos lo quería más, porque él veneraba compartir su sosiego..

Fue una noche de luna llena, de un brillo naranja intenso, cuando sintió la necesidad de colocarse el collar y caminar por el mar. A medida que avanzaba sentía más física su presencia.  Tuvo que mirar a su alrededor para tomar conciencia de su absoluta soledad.

A medida que avanzaba, la presencia de él se hacía casi física. Su mente tuvo que recordar que él se encontraba ya a cientos de kilómetros, donde ni existía la playa, ni los pasos se hundían en la arena.. Tuvo que mirar a su alrededor para tomar conciencia de su absoluta soledad. 


Entonces sonó el teléfono.

—No pensarás que esta vez te iba a dejar caminar sola por la orilla —dijo la voz al otro lado—. Yo también vi la luna y salí a pasear por calles desiertas, imaginando que seguía los surcos de tus pies en la arena. 


 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Umbrales y Ventanas


Ilustración SanDra FloOd 

18 agosto

Constante latido. Poema sin verbos


"Porque el Verbo es la Fuente de la Vida..."

Otro día más, 
todo grisáceo, sin gota de viento.
Miles de palabras en la mente: 
agua, sal, angustia,
la muerte y el tiempo.
Su cuerpo sin fuerzas, en letargo de olvido.
Su alma, distanciada, en constante latido.

Todo listo para la nueva despedida,

ni un adiós,
ni un ahora,
ni un reproche,
ni un quejido.

Cada día la soledad más dilatada,

los huecos más penetrantes.
El acero del frío estilete en orgía permanente
y la lacerante guadaña
delante,
paciente.

El calendario sin fechas,

las luces del hospital
como corros de brujas sin abracadabras ni hechizos
cual tibias calaveras.

Otro abrazo menos o, tal vez, 

otro trozo del alma vacío.

/AnA GalinDo/

IlusTración de KaTia ChausHeva

Estancia: Palabras y desiertos

20 noviembre

La trampa de seda / GoTas



La trampa de seda

[/ EstaBa en la estación, esperando sentada, con un suéter negro y una falda roJa de seda. El libro que posaba en sus piernas empezó a deslizarse delicadamente por las rodillas hasta caer a sus pies. Me acerqué rápido a recogérselo y se lo extendí. Me sonrió y alargó la mano para tomarlo.

—Muchas gracias —me dijo—, es muy amable. ¿Hacia dónde se dirige usted?

Entonces comenzamos una charla distendida: hablamos de liBros  y anécdotas exóticas, de pasados desengaños y de cómo serían los amaneceres en París o el color de las aguas en el Mar Muerto. Al anunciar el tren, le di la mano y me despedí, prometiendo saludarla si nos encontrábamos de nuevo en el andén.

No recuerdo por qué sentí la necesidad de giRar  la cabeza para mirarla mientras me alejaba. La vi sentarse de nuevo, colocándose el libro sobre las rodillas y ajustando su etérea falda de seda roja, a la espera del pausado descenso que volvería a arrastrarlo hasta sus pies. 

Alguna otra víctima acudiría, sin duda, para intentar ayudarla y llenar durante unos minutos el dilatado vacío de su pesada soLedad/]

 /AnA GaLinDo/


Estancia:  Instantes Contados
 

20 julio

No es SoLedaD

El aZul envolvió sus pasos cansados,
...su camisa blanca,
...su pelo.
Empezó por sus zapatos roJos
y terminó, encaramado,
en lo alto del cielo.

Ahora camina abrigada,
llena de poeMas y besos,
por miles de estrellas plateadas

...y por este color gélido.

[/Pero, te lo digo yo..., esto no es soledad/]



Ana Galindo

13 julio

A veCes



A veces sólo hay un punto que distingue el ciElo de la tierra,
que separa la distancia entre el aquí y el infinito,
y que rompe la fragilidad entre la soLedAd o la esPeRa.

Entonces, sólo una pequeña realidad (o su destello)....

nos devuelve el destello de los amados oJoS reflejados en el mar,
o alojados en la distancia entre el siLenCio.


 /AnA GaLinDo/


Estancia:  Arquitecturas del Tiempo

28 junio

ColoRes

La soledad no tiene colores.
Los tonos gRisEs atraviesan infinitos
los afilados costados del cuerpo vencido
y alisan sus sombras
con insistente vacío.



AzuL para el mar,
para las nubes azul,
para el rocío el carmín
para mi boca .


Ana Galindo