Desde niña amó las plantas trepadoras. En el balcón de su infancia, el aroma del jazmín madrugaba cada verano. Años después, cubrió de buganvillas toda la fachada de su casa. Su esposo casi siempre arruinaba su esfuerzo, regándolas de más o podándolas cuando no debía, y ella encontró entonces una razón más para aborrecerlo en silencio.
En la esquina del patio plantó madreselvas, que arraigaron deprisa llenando los muros de verdes y amarillos. Tejieron un ramaje tupido que la ocultaba de la mirada ajena y le ofrecía un refugio vertical cuando intentaba escapar de los enojos de él.
Sus hijos, ya mayores, se marcharon de casa dejándola sola, y dedicó su tiempo a aquella casona de las trepadoras, hermosa aún a pesar del deterioro.
Aplacó su antiguo orgullo y buscó a alguna amiga con la que compartir un café o un paseo por el parque, pero al retirarse del despacho donde trabajó durante años, nadie se le acercó.
Sólo Consuelo, la mujer que la ayudaba a limpiar la casa, la escuchaba a diario hablar de hiedras y esquejes mientras convertía el patio en un vergel impenetrable.
Fue Consuelo quien la encontró una mañana de domingo. Intentó gritar, pero la voz se le anudó en la garganta: tendida sobre el barro, la mujer yacía envuelta en un abrazo mortal.
Los tallos de las trepadoras le ceñían el cuello y las manos, y las raíces, profundas y ciegas, penetraban las cavidades de su cuerpo, en perfecta quietud.
.png)
/AnA GaLinDo/



12 comentarios:
Me encantó el relato Ana, como de realismo mágico .. género que me fascina.
Esa cosas pueden suceder, doy fe.
Un beso.
Hola, Ana:
Un sorprendente final, tanto cuidarlas para terminar así, enredada por sus amadas plantas.
"Cría cuervos y te sacarán los ojos"
Abrazos.
Tremendo ¿No? un cuento entre ficción y realidad, con un final lamentable, muy bien hecho y bien relatado.
Saludos cordiales, muy buen cuento.
Hasta pronto.
Buen relato con un orinalísimo final, aunque demasiado trágico.
Enhorabuena, me ha gustado mucho.
Saludos
Magnífico relato con un originalísimo desenlace. Afortunadamente, las plantas aún no han imitado el comportamiento humano.
Me ha gustado. Enhorabuena.
Saludos
Gracias por vuestros comentarios. Cada una de vuestras palabras las analizo y me ayudan a seguir creciendo.
Un abrazo grande y caluroso. Ana
Tus palabras cointienen un gran sentimiento. Cada párrafo habla de la gran soledad en que vivia ella, y su cuiddado por las plantas. Cuidando las plantas intentaba escapar de aquel sentimiento. Pero el final me ha sorprendio mucho. Cayó en sus propias redes, y le fue imposible escapar.
Felicitaciones. Andrea
"envuelta en el suelo" . . . me parece una bella imagen.
Muy buen texto, te felicito.
Blanca Correa
Te invito a pasear tu mirada por mi blog
www.amanecelapalabra.blogspot.com
ME HA PARECIDO UN RELATO MUY INTERANTE, INESPERADO Y MUY BIEN ESTRUCTURADO.
FELICIDADES POR EL ESCRITO.
SALUDOS
Inquietante vision de la soledad, que nos puede devorar.
Saludos, seguire leyendote.
Inquietante vision de la soledad, que nos puede devorar.
Saludos, seguire leyendote.
Hay un hilo subterráneo potentísimo en este texto: el cuerpo de la mujer que, tras una vida de opresión y soledad, decide asimilarse al reino vegetal.
La imagen final del cuello ceñido por rizomas es de un impacto poético brutal. Es un cuadro de quietud y horror verdaderamente hermoso.
Abrazos, linda mujer
Publicar un comentario