15 septiembre

El vergel impenetrable



Desde niña amó las plantas trepadoras. En el balcón de su infancia, el aroma del jazmín madrugaba cada verano. Años después, cubrió de buganvillas toda la fachada de su casa.

Su esposo casi siempre arruinaba su esfuerzo, regándolas de más o podándolas cuando no debía, y ella encontró entonces una razón más para aborrecerlo en silencio.

En la esquina del patio plantó madreselvas, que arraigaron deprisa llenando los muros de verdes y amarillos. Tejieron un ramaje tupido que la ocultaba de la mirada ajena y le ofrecía un refugio vertical cuando intentaba escapar de los enojos de él.

Sus hijos, ya mayores, se marcharon de casa dejándola sola, y dedicó su tiempo a aquella casona de las trepadoras, hermosa aún a pesar del deterioro. 

Aplacó su antiguo orgullo y buscó a alguna amiga con la que compartir un café o un paseo por el parque, pero al retirarse del despacho donde trabajó durante años, nadie se le acercó. 

Sólo Consuelo, la mujer que la ayudaba a limpiar la casa, la escuchaba a diario hablar de hiedras y esquejes mientras convertía el patio en un vergel impenetrable.

Fue Consuelo quien la encontró una mañana de domingo. Intentó gritar, pero la voz se le anudó en la garganta: tendida sobre el barro, la mujer yacía envuelta en un abrazo mortal. 

Los tallos de las trepadoras le ceñían el cuello y las manos, y las raíces, profundas y ciegas, penetraban las cavidades de su cuerpo, en perfecta quietud.


 /AnA GaLinDo/

Estancia: Instantes Contados


Ilustración: Arte digital



12 comentarios:

Cecilia dijo...

Me encantó el relato Ana, como de realismo mágico .. género que me fascina.
Esa cosas pueden suceder, doy fe.
Un beso.

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Hola, Ana:

Un sorprendente final, tanto cuidarlas para terminar así, enredada por sus amadas plantas.

"Cría cuervos y te sacarán los ojos"

Abrazos.

Pluma Roja dijo...

Tremendo ¿No? un cuento entre ficción y realidad, con un final lamentable, muy bien hecho y bien relatado.

Saludos cordiales, muy buen cuento.

Hasta pronto.

Antorelo dijo...

Buen relato con un orinalísimo final, aunque demasiado trágico.
Enhorabuena, me ha gustado mucho.
Saludos

Antorelo dijo...

Magnífico relato con un originalísimo desenlace. Afortunadamente, las plantas aún no han imitado el comportamiento humano.
Me ha gustado. Enhorabuena.
Saludos

Ana Galindo dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Cada una de vuestras palabras las analizo y me ayudan a seguir creciendo.

Un abrazo grande y caluroso. Ana

Andrea dijo...

Tus palabras cointienen un gran sentimiento. Cada párrafo habla de la gran soledad en que vivia ella, y su cuiddado por las plantas. Cuidando las plantas intentaba escapar de aquel sentimiento. Pero el final me ha sorprendio mucho. Cayó en sus propias redes, y le fue imposible escapar.

Felicitaciones. Andrea

Blanca Correa dijo...

"envuelta en el suelo" . . . me parece una bella imagen.
Muy buen texto, te felicito.
Blanca Correa

Te invito a pasear tu mirada por mi blog

www.amanecelapalabra.blogspot.com

JUAN LUIS dijo...

ME HA PARECIDO UN RELATO MUY INTERANTE, INESPERADO Y MUY BIEN ESTRUCTURADO.

FELICIDADES POR EL ESCRITO.

SALUDOS

Laura dijo...

Inquietante vision de la soledad, que nos puede devorar.

Saludos, seguire leyendote.

Laura dijo...

Inquietante vision de la soledad, que nos puede devorar.

Saludos, seguire leyendote.

@Elena_Muro_Poesia (Red de escritoras / Poética del cuerpo) dijo...

Hay un hilo subterráneo potentísimo en este texto: el cuerpo de la mujer que, tras una vida de opresión y soledad, decide asimilarse al reino vegetal.
La imagen final del cuello ceñido por rizomas es de un impacto poético brutal. Es un cuadro de quietud y horror verdaderamente hermoso.

Abrazos, linda mujer