05 septiembre

EsceNario de AguA EstanCada. Plagios




E
n un intento ciego por recrear cada episodio de la vida de ella, comenzó a escribir poemas sobre frutas y aguas, dedicando versos de amor a pieles canela. Vestido con trajes azules que imitaban una pose prestada, colocó flores de plástico en un jarrón tallado que recordaba el cristal.

Bajo esa misma urgencia por imitar  sus costumbres, reunió fotografías para componer collages, superpuso melodías a un escenario sumido en la tristeza y vistió una tela descolorida con los restos de una vieja ilusión.

El plagio iba más lejos. Nació así una vida inventada, trazada con lentitud sobre el papel, en la que dio nombre a sus protagonistas y los hizo habitar un espacio donde el tiempo parecía disolverse en agua estancada.

Nombró los rincones, las grietas del yeso y hasta el crujir de la madera para convencerse de que aquel mundo era real. Cada palabra escrita era un intento desesperado de devolverle el color a la memoria, una maniobra de orfebrería para atrapar un eco que ya no le pertenecía. 

Pero la vida inventada, por perfecta que resultase sobre el papel, conservaba siempre un rastro impasible de plástico y flores sin raíz.

Fue al mirarse en el espejo con sus ropas azules cuando la verdad se le puso de frente: por más que copiara los gestos y la luz, la única presencia que habitaba la estancia seguía siendo la de ella.


 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Umbrales y ventanas




1 comentario:

Laura P. dijo...

El remate de este microrrelato es soberbio. Cerrar con la idea de que la única "presencia" en la estancia sigue siendo la de ella eleva la pieza desde el simple relato de una obsesión hacia una tragedia sobre la anulación del ser. Un texto exquisito.
Saludos cariñosos