Aquella noche me sentía muy cansada y decidí trabajar en casa. Cerré tras de mí la puerta con sumo esmero y subí en silencio a acostar a los niños. A pesar de todo, esa era la mejor hora del día.
—Vamos a la camita, niños, mamá está cansada.Nada sabía mejor que el dulce ritual del cuento de hadas y el del cálido beso de buenas noches. Ni siquiera las deudas con el banco conseguían enturbiar esos minutos.
—Dulces sueños; mamá siempre vela por vosotros.Me quité el vestido y me puse la bata roja de seda. Entorné con cuidado la puerta y de nuevo bajé las escaleras. Al entrar, el director del banco estaba mirando las fotos de los niños que había sobre el mueble.
—Guapos muchachos, estarás orgullosa. Son buenos estudiantes y llegarán lejos —Entonces me sonrió e hizo una breve pausa— ¿Vamos a ello?Asentí en silencio, y antes de arrodillarme ante él convine las cláusulas del acuerdo.
—Cobro en efectivo por adelantado. No es necesario que lo descuente de mi deuda, yo misma haré el ingreso mañana.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Instantes contados


16 comentarios:
Dos vidas en una...
La responsabilidad de la vida maternal y solitaria,el amor incondicional hacia los hijos y el enclaustramiento en una vida...¿fácil? para conseguir el tan necesario dinero para subsistir.
Es duro,pero real por lo que sabemos a diario.
Besos.
Cualquier día cobrarán en carne.
Que ogros son.
Besos.
Una parte entrañable y felizY una triste parte arrodillada.
un beso
Desconcertante, real.
Triste la situación del personaje.
Saludos Ana, gusto pasarme por tu espacio.
Hasta pronto.
Un dos en uno muy bien versado.
Besiños, Aniña.
Eres notable, Ana!
No importa la forma que elijas para contar tus historias, siempre serán profundas y no permiten que el lector se vaya indiferente. Esas gotas de dignidad que se descuelgan en el final, son impagables!
En medio de un día laboral complicado, tu casa es un oasis de bella creatividad.
Te dejo todo mi cariño, dulce mujer!
Fuerte, tan naturalizado esta vida misma.
Tan instalado en la sociedad del lado que lo mires.
Mujer, madre, luchadora…
DOLOR!
Un abrazo amiga.
A la protagonista le tenía que haber dado un ataque de epilepsia, mientras se encontraba arrodillada pagando su deuda, cerdo castrati.
Te quiero amor.
Hermoso poema y preciosa imagen,
que tengas una bonita semana.
un abrazo.
¿Hermoso? ¿Poema? Glup
Duro, pero real, actual, todo por los hijos. Un buen relato dialogado. Felicidades. Eres genial.
la realidad es así y a veces peor
excelentes letras Ana
felicitaciones
Feliz fin de semana !!!
abrazo grande pa'ti
gracias por volver siempre a mi rincón
Brutal y magnífico.
Brutal por la imagen que se queda en la retina.
Magnífico por..., pues porque es un microrelato magnífico.
Un abrazo
un texto bastante real, duro que ilustra dos vidas! Lo que se hace por necesidad y también lo que se hace para ayudar a los que más quieres! Sin duda un buen micro relato! Un fuerte abrazo
Me ha sorprendido esta entrada, porque contrasta mucho esta amargura con la dulzura habitual. De todas formas, o bien, de otra forma, ese yugo de la hipoteca pesa tanto que nos mantiene a todos de rodillas. Me quedo con el escudo maternal, que es el más efectivo del mundo.
El relato posee una fuerza narrativa y una tensión dramática extraordinarias. El contraste entre la ternura cotidiana de la escena de los niños (el ritual del cuento, las palabras de amor materno) y la crudeza del acto de supervivencia económica genera un impacto emocional devastador.
La bata roja de seda actúa como una bisagra simbólica perfecta entre la madre protectora y la mujer que se sacrifica por la estabilidad de su hogar.
Saludos desde el norte
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