La soledad no tiene colores.
Los tonos grises atraviesan, infinitos,
los afilados costados del cuerpo vencido
y alisan sus sombras con insistente vacío.
Azul para el mar,
azul para las nubes,
para el rocío el carmín,
para mi boca, Tú.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Palabras y Desiertos

Se trata de una exploración sobre cómo la presencia del otro es capaz de reconfigurar nuestra percepción del mundo.
1 comentario:
Lo fascinante de este poema es cómo nos lleva de la penumbra a la luz. La primera parte te hace sentir el frío y la pesadez de la soledad en el propio cuerpo, pero la segunda rompe ese gris con un ritmo fresco y popular.
Ese cierre tan rotundo ('para mi boca, Tú') demuestra la magia que tiene la poesía: capaz de ilusionar y sanar el vacío con una sola palabra.
Enhorabuena.
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