ENSAYO DE ALQUIMIA
Experimento.
Hice un experimento
con mi sangre y mis neuronas,
y analicé mi fervor.
No sabía cuánto soportaría la médula,
ni cuánto tiempo marcaría el reloj
que mantenía mis uñas afiladas
en aquella probeta.
Puse en juego mi costra
creyendo en virtudes excelsas,
en empresas valiosas
y en que valía la pena
llegar al final.
Me tiré por los suelos,
limpiando cada rincón ignorante
de motas grisáceas
sembradas en aquella cosecha
de pura impiedad.
¿Para qué?
Porque la crueldad de los arañazos
que marcaron los huecos
de mi rendido espinazo
rompió la fibra
de cada cartílago
que movía la quietud.
Pues mira…
Aquí estoy,
con el mar y el azul en mis ojos.
Rompí el agujero utópico
que mantenía el silencio,
el eco trasnochado
del grito esperpéntico,
y cantos de pacientes sirenas
llegaron a mí.
Ya ves…
Me convertí en crisálida
tras el gusano que repta,
y volé adornada con plumas azules
hacia un cielo sin bordes,
con manos aturdidas
y gotas de agua en las cortaduras
que surcan mi piel.
Y serena me vi.
Porque, ¿sabes?…
Confié en la alquimia,
y el resto lo puso el amor.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Vísperas del Fuego


9 comentarios:
Pues ¡ya no más diarios perdidos! Aquí se nos abrió un mundo de ventanas abiertas al exterior, donde guardar y compartir.
Los fondos son muy elaborados, y merece la pena mostrarlos. Un abrazo
Poema lleno de intensidad y de fuerza. MUy interante. Saludos
Al leer tu poema me quedé pensando en dejarte un mensaje. ¿Pero qué escribir ante la magnitud de un poema lleno de rutas interiores?
Solo cerré los ojos e hice memoria de tantas cosas pasadas.
¡Felicidades por este maginífico texto, tan diferente a los demás!
Saludos desde México.
Me sorprendiste... sos única escribiendo!
Claro que el exorcismo no viene mal, al contrario... debemos exorcisar todo!
Un abrazo... un placer>!
Nota de autora: un poco de exorcismo nunca viene mal
Excelente poema.
Alquimia y amor... una formula magistral.
Besos.
Ana, tengo un premio para ti en "El Rincón de la Luna", por tu apoyo y tus ánimos!!
Y sobre todo, por las cosas tan bonitas que escribes...
Un abrazo!
Hay un contraste simbólico potente: La transición desde la frialdad del laboratorio clínico y la agresión física («arácnidos arañazos», «costra», «pústulas/cortaduras») hacia la ingravidez del vuelo y la serenidad del azul que genera un arco dramático muy eficaz.
Los incisos directos («¿Para qué?», «Pues mira…», «Ya ves…», «¿sabes?») dotan al texto de una voz íntima, auténtica y desnuda.
La pieza posee una fuerza expresionista singular. El acierto estético reside en despojar la lírica de la sanación de todo edulcoramiento sentimental: se habla de méritos, sustancias, cartílagos y costras.
Esa crudeza biológica inicial es precisamente la que otorga una credibilidad absoluta a la luminosidad del desenlace y al concepto de la transmutación alquímica.
Escribí este poema como un registro de supervivencia y transmutación. Necesitaba poner la propia carne, las neuronas y el dolor más árido sobre la mesa del laboratorio para entender qué quedaba de mí tras atravesar un período de profunda devastación.
No quería una sanación tibia ni abstracta: quería mostrar las marcas del proceso, la piel rasgada y el esfuerzo de limpiar la propia sombra hasta descubrir que la herida no era un final, sino el crisol donde se gestaba el vuelo.
Este poema es la constatación de que cuando la materia se rinde, la alquimia interna y el amor reconstruyen la paz desde las ruinas.
Publicar un comentario