Colores perfectos
--Todos los pliegues encajan ahora.
Las curvas pasivas,
el blanco sereno,
la sombra versátil,
la ausencia del negro.
La calma silente del gélido hueco
pasó de soslayo.
Albina y austera,
cambió de reflejo. --
[/ El universo se ha pintado los labios.
Toda su cúpula ingrávida atrapa
grisáceos recuerdos.
El lento diciembre se viste de tonos templados.
Tu mano. Mis ojos.
Colores perfectos /].
/AnA GaLinDo/
Estancia: Arquitectura del Tiempo
ILusTración Lu JiaN JuN

10 comentarios:
Nítido post, bien realizado.
Linda ilustración.
Un fuerte abrazo.
Colores perfectos, palabras completas, resueltas en bellos detalles. Me encantó Ana!!
Besos siempre.
Imaginar un universo de labios pintados, es como ver una mujer que se prepara para un encuentro.Bellos los pliegues del poema en las curvas pasivas de la ausencia. Un beso
buenas tomas en la anterior entrada. ¿donde un lugar tan hermoso?
Me gusta el juego de expresar lo que me evoca una imagen o encontrar la imagen que ilustre un sentimiento.
Te volveré a visitar.
Que tengas buena noche.
Un saludo.
Poema rítmico, musical y evocador. Me encanta este verso: "La calma silente del gélido hueco".
Bellísima la imagen que le has puesto.
Buen fin de semana.
Un abrazo
perfecto y claro en cada letra en escecia amiga esa que nos dejas en tu lindo texto... bello amiga
saludos
lindo fin de semana
abrazos
Bella la forma de como defines las líneas y curvas en un finito universo.
Un fuerte abrazo, Ana.
Colores perfecto, armonica y sosegada imagen,...¿algún reflejo del silencio?
Muy bonito.
Gracias por estos rinconcitos preciosos.
Felisa
Sencillamente precioso, Ana. Logras que el invierno y el silencio se vuelvan un espacio de abrigo conmovedor. Un texto redondo:
Abrazos, Leticia
Aquí va mi impresión:
Hablas magistralmente de la Geometría de la luz y el silencio: El contraste entre el «blanco sereno», la «ausencia del negro» y la transformación del «gélido hueco» crea una atmósfera de arquitectura minimalista y sanadora.
Creas una metáfora envolvente de la prosa poética: La imagen inicial del estribillo final («El universo se ha pintado los labios») posee una fuerza cósmica y cotidiana deslumbrante.
Y el cierre de plenitud: El paso de la frialdad del invierno al abrigo del encuentro («Tu mano. Mis ojos. Colores perfectos») dota al poema de una calidez humana conmovedora.
Carlos
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