26 diciembre

Roca. Memorias de piedra


¿Cuántas edades retienes

en tus entrañas de piedra?

¿Qué hálito te insufla de amor la existencia

y te da el arrojo de permanecer inmutable,

a pesar de los remolinos furiosos,

de la voraz curiosidad de peces carnívoros

y de los diluvios ancestrales?


¿Quién iba a decir que terminarías

aterrada, tiritando

en la palma de mi mano?


(Quizás nadie te dijo

que los humanos tenemos la fea costumbre

de destruir aquello que amamos).

/AnA GaLinDo/

Estancia: Arquitecturas del Tiemp

3 comentarios:

Cecy dijo...

Muy cierto el ser humano es el único con mas capacidad de destrucción por maldad.

Un beso.

Antorelo dijo...

Es verdad, Ana, el ser humano es el único ser capaz de romper lo que ama porque en él predomina la maldad sobre la bondad.
Un abrazo

Anónimo dijo...

El poema es una pieza lírica de impactante fuerza poética que reflexiona sobre la fragilidad del mundo natural frente a la soberbia del ser humano. Utilizas una apóstrofe para dirigirse a una roca diminuta pero milenaria capaz de sobrevivir a las fuerzas destructivas del océano y del tiempo geológico, para terminar sucumbiendo ante la vulnerabilidad del contacto humano.

El contraste entre la inmensidad del medio marino («remolinos furiosos», «peces carnívoros», «diluvios ancestrales») y la pequeñez de la palma de la mano genera una tensión dramática impecable. El cierre actúa como un aforismo amargo y filosófico sobre la paradoja de la posesión y la capacidad destructiva del afecto desmedido.

Abrazos, querida Ana.
Luis