15 septiembre

AlquiMia /A veces vuelve la niña/



Yo recuerdo mi infancia 
como el nervudo tronco de un enorme nogal.
 
Las tardes de sol en el patio 
y la colcha de mi madre en mis juegos de artista. 

El sol se acurrucaba en los balcones:
con mis personajes viajé por las nubes 
y me detuve en París.

Cabalgué por lejanas praderas, 
envuelta entre tules y telas, 
y me dormí en un lago teñido de añil. 

Fui alquimista y poeta, 
prima donna en la escena 
y cantante de ópera en un palco de abril. 

A ñoro la belleza de las tardes de lluvia, 
la cálida mirada de mi padre, 
reparando la caja de mis cromos azules. 

Mis primeros dibujos de flores 
 y los vestidos hechos de trapos 
para mis silenciosas muñecas. 

Pif Paf, un diccionario, 
un olvido y un "a solas" .

Fui dueña de las blancas celindas
y de los olores a jazmín
que asaltaban las mañanas.

Tuve un vago temor a los silencios 
y en un jardín de invierno aprisioné el fantasma 
que moraba en mis sueños. 

Hice amigos lejanos 
y aprendí sobre un mapa 
que el mar era una bóveda celeste. 

Un día, simplemente, 
fui a cogerlo sin saber que en el juego 
se reencarnaba el recuerdo.

 A veces vuelve la niña y, acaso, tengo miedo.


 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Umbrales y Ventanas

Ilustración: Fred Calleri

15 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Miedo?
Noooooooo.

Ternura.

Besos.

Bee Borjas dijo...

Oh, Ana!!! Algunos momentos de tu texto me han devuelto al pasado, donde sin duda fui una niña feliz. Quizás lo que antes me parecía normal, ahora a la distancia, compruebo que fue un verdadero privilegio. Padres amorosos, que estimularon mi imaginación, juegos sencillos, tardes tiernas de lluvia, juegos al sol...
Gracias, querida Ana! Gracias por la sonrisa dulce que tengo pintada en los labios y por el calorcito en el corazón!
Todo mi cariño, bella mujer!

Nereidas-andresdeartabroblogpost,com dijo...

Asi tenías que ser¡ hermosa niña!
azul habría de ser el mapa
azules tus mañanas
azul tu alma de mujer.
Un beso para tan poco azul y tanto cielo ¡Tú!

Pluma Roja dijo...

Ese cierre me parece genial.

Saludos Ana.

Marinel dijo...

No temas nada,la niña que fuiste y que no vive disipada,sólo sabe sacar de aquella que fue,una infinita ternura pintada de recuerdos sensibles.
Qué maravilla de poema.
Besos.

Cecy dijo...

Se me ha saltado una lágrima como chispa de emoción, que linda infancia, que linda!!!
Y bello poema...

Un abrazo amiga.

Joaquín Lourido dijo...

Hola Aniña,

Esto es muy enriquecedor. Que bello que mantengas esa niña de una forma u otra. Eso es en realidad la gran fuerza interna que tod@s tenemos. Pero que muchas veces ni sabemos como explicarlo, ni escribirlo ni sacarlo a relucir. Sinceramente me hiciste emocionar. Va más allá de la sensibilidad. Es un viaje que nunca se acaba...

Besiños y que tengas un Feliz Finde!!!

María Eugenia Rojas Alegría dijo...

Maravilloso poema, como maravillosa infancia, para mi eres una niña dulce, tierna y hermosa.
Muchos abrazos de luz.
Mau

Mª Teresa Martín González dijo...

Me he sentido totalmente identificada con tu poema. Cuando recuerdo mi niñez, pienso en todas las ideas, los juegos, las primeras experiencias y esos olores, esos aromas que hoy en día, cuando los aprecio, me llevan sin querer a eses años pasados que siempre estarán dentro de mí.

Es curiodo que, cuando más mayores nos hacemos, más miedos vamos acumulando. Cuando somos niños, todo es distinto y maravilloso.

Bonitas palabras. Un saludo.

Marisa dijo...

Se reavivan los dormidos recuerdos de esa niña que se lleva dentro
pero no debe haber temor a despertarlos, cuando fueron momentos tan hermosos.

Muchos besos

Unknown dijo...

Infinita de ternura es esa niña que vuelve, ni siquiera el miedo puede oscurecer el lienzo azul del mar donde pintás esos recuerdos.
Besos Anita

Julie Sopetrán dijo...

Qué bello poema Ana,me identifico totalmente con él, son tantos los recuerdos y es tan hermoso recordarlo y sí, sin dejar nunca de ser niña. Me ha encantado tu poema, un placer leerte. Besos.

Princesa Guerrera dijo...

muy bonito

Anónimo dijo...

Te dejo mi comentario técnico:

El poema es un ejercicio de memoria lírica y arqueología de la infancia, donde la infancia no se evoca como un mero espacio de tiempo, sino como un territorio alquímico y transformador. Tu voz poética reconstruye el origen de tu vocación artística: la colcha materna convertida en telón de escenario, los trapos transformados en vestuario de muñecas y la caja de cromos reparada como el primer contenedor de la belleza guardada.
Felicidades

Marta R. — Entre cuadernos y café dijo...

Ese verso final de "A veces vuelve la niña y, acaso, tengo miedo" me ha encogido el corazón.

Es impresionante cómo logras transmitir esa sensación de que por muy adultos que seamos, la infancia sigue ahí guardada en un rincón esperando con sus olores a jazmín y sus pequeños temores.

Una belleza absoluta de poema.