La niña se acercó al hada y le preguntó:
—¿Dónde guardas tu traje brillante?
—En un pequeño baúl, debajo de un árbol —respondió esta.
La niña caminó hasta lo profundo del bosque y le rogó a la rama:
—Necesito encontrar mi estrella perdida; el traje de un hada se la quedó enganchada y ya no tengo su luz.
—Busca cerca de la raíz —le respondió la rama marchita, ahogando su voz.
Cuando abrió la tapa del ajado baúl, las luciérnagas huyeron despavoridas.
Entre carbones opacos y telas roídas, recogió unos hilos delgados que colocó en su trenza escarchada para poderla anudar.
Bastó el roce de sus dedos para incendiar de haces radiantes la estela del cometa que las brujas celosas le quisieron robar.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Instantes Contados

Ilustración: Saint Victor
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3 comentarios:
Un texto lleno de imágenes preciosas que hacen volar la imaginación de quien lo lee.
Muy hermoso
Un abrazo
Que ternura!!!!!
Un cuento precioso para soñar
con un bosque encantado.
Besos.
Un cuento precioso sobre cómo recuperar lo que creíamos perdido. El detalle de las brujas celosas al final le da ese toque clásico de leyenda que atrapa.
Gracias por crear esta magia-
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