18 agosto

Constante latido. Poema sin verbos


"Porque el Verbo es la Fuente de la Vida..."

Otro día más, 
todo grisáceo, sin gota de viento.
Miles de palabras en la mente: 
agua, sal, angustia,
la muerte y el tiempo.
Su cuerpo sin fuerzas, en letargo de olvido.
Su alma, distanciada, en constante latido.

Todo listo para la nueva despedida,

ni un adiós,
ni un ahora,
ni un reproche,
ni un quejido.

Cada día la soledad más dilatada,

los huecos más penetrantes.
El acero del frío estilete en orgía permanente
y la lacerante guadaña
delante,
paciente.

El calendario sin fechas,

las luces del hospital
como corros de brujas sin abracadabras ni hechizos
cual tibias calaveras.

Otro abrazo menos o, tal vez, 

otro trozo del alma vacío.

/AnA GalinDo/

IlusTración de KaTia ChausHeva

Estancia: Palabras y desiertos

11 comentarios:

Maribel G. M dijo...

Querida Ana, me ha inundado la tristeza al leer tu poema, me ha recordado momentos que nunca olvidaré siempre en mí estaran.
Un beso y buen fin de semana

Ana Galindo dijo...

Lo sé Maribel. Tal vez la misma causa.
Besos

lichazul dijo...

cuando ya nada queda , es mejor cerrar la puerta
es lo que me mueve a decir tu poema, es un rotundo final plasmado el que nos compartes ANA
felicitaciones


besitos y fleiz fin de semana

Ana Galindo dijo...

Todavía no ha sucedido el final, pero ha comenzado el calvario.
Gracias, besos fuertes

TORO SALVAJE dijo...

La guadaña esperando...
Inflexible.
Lo siento.

Besos.

Ana Galindo dijo...

Gracias Toro, amigo

Unknown dijo...

Leí tu poema y sentí FRÍO, así con mayúsculas. Trozos de alma que se impregnan entre tus letras. Beso Ana

Ana Galindo dijo...

Gracias Sonia. Trozos que se van dejando por el camino. Quizás ya demasiados. Besos amiga

Julie Sopetrán dijo...

Es un poema fuerte, calendario sin fechas, como si la soledad y el vacío lo habitara todo de repente... Y buen poema. Mi cariño.

Sergio DS dijo...

Intenso y desconcertante.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Qué sobrecogedora la serenidad de este poema. Ese “ni un adiós, ni un ahora, ni un reproche” te deja un nudo en la garganta, pero a la vez transmite una dignidad absoluta