Como esas mañanas frías de invierno
en las que, al despertar, tu imagen retiene el encuentro,
un copo aislado de nieve marca el instante
en que volvemos a ser
uno.
[Suéñame]
A cinco minutos de la nada,
todo parece desordenado y convexo.
Tu boca riega con agua de lluvia
adormecidos paisajes desiertos.
Tus labios me pueden,
tu aliento se hace fragmento.
[Ámame]
Cruzo el desierto de espejos que nos desvelan
hasta la amapola suave donde dormitan los recuerdos.
Un gemido inunda los arañazos de la piel
cuando te meso el cabello
y me defino completa.
Vas y vienes
flotando en la niebla de las cosas,
hasta llegar, sediento,
al centro de la vida.
Ya nada es solo mío,
ni siquiera este aliento reseco
con el que dibujo en el vaho
tu húmeda boca
y mi cálido beso.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Vísperas del Fuego

Ilustración: Lissy Laricchia

5 comentarios:
Precioso poema,lleno de ensueño.
Cortos, intensos, apasionados como un adagio latino.
¡Gracias por regalar belleza!
André
uy, muy buenos
Besos
Me gusta el poema que has escrito.
saludos
Un texto fragmentado, como si fuese el aliento entrecortado por el frío del invierno. Bello, como todo lo que escribes...
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