La próxima vez llegaré temprano.
Es una deuda.
Te buscaré en la alborada,
aplazaré el ocaso.
Impide que el lapso repita
la espiral invertida del tiempo
o nos congele de nuevo las manos.
La efusión ya no busca más mitos:
solo derramarse en nuevas estancias,
mientras la ropa va cediendo, desprendida,
en almohadones de cálamos blancos.
La historia es ahora esta otra leyenda
que acoge nuestros cuerpos rendidos
bajo una luz indeleble;
allí donde la desnudez de la carne se sostiene,
ardiente y estática,
tras la línea de techos inclinados.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Poesía del sosiego

Ilustración: Berta Drost
