La tarde se hizo rosa vagamente
en la rama serena del otoño.
A los recuerdos de la tibia luz de octubre
vuelvo,
y entre la cálida cuenca de mis manos,
como a una niña recién dormida,
mi corazón, agradecido,
levanto.
Vivir también es volver a cada octubre
para reconocer y sentir tu pelo
dorado.
La tarde se ha hecho rosa vagamente
y octubre tiene su fruto recién maduro
otra vez en el árbol.
Te quiero.
Mamá
/AnA GaLinDo/
Estancia: Poesía y Sosiego

Ilustración: Lucien Lévy-Dhurmer
Por el cumpleaños de Marina
