El silencio, sin saberlo siquiera,
selló con soterrado bullicio
el secreto de todos los ecos.
La soledad, vestida con un rayo de sol,
quiso asomarse desde un lugar cercano
con ventanas al alma;
sin sal ni arena,
sino hecho poema,
como un sueño privado.
Ahora, sosegado, a base de sonetos de mar,
se transformó en siluetas perfumadas
con sentimientos puros,
y compuso su silbo de ecos
en lejanía recién llegada,
carente de sentido.
Solo supo amar.
La letra S siempre calla...
engendrada en el suspiro sutil
de un segundo en mi ser.
Lo supe bien:
ahora susurra a contraluz.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Palabras y Desiertos

Ilustración: Catrin Welz-Stein
