Recorro el sendero
que dejó tu paso,
bajo la copa antigua de un roble.
Bebo las frutas
que nacen del aire
y me detengo en el trazo
que adivina tu nombre.
Descanso en el brote
que acerca la rama
y nutre mis huesos resecos.
Aquí estás con tu sonrisa.
Aquí estoy yo.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Arquitecturas del tiempo

Ilustración: Brad Kunkle
/Diario de Atardeceres/

3 comentarios:
siempre alguien nos acompaña en el camino, querida Ana
bello post !
un beso
Un poema cargadito de bellas metáforas. Muy lindo Ana. Y la ilustración me fascinó.
Saludos cordiales.
Impacta muchísimo la dureza de esos huesos resecos justo antes de la sonrisa. Hay algo de resurrección vegetal y física en el poema.
Pasar del desgaste del camino al abrigo del roble está contado con una sobriedad bellísima.
Abrazos
Publicar un comentario