28 octubre

QuieTud





--Todo a su alrededor estaba húmedo. Se despertó y empezó a extender sus brazos, pretendiendo descubrir un minúsculo rayo de sol. La luz se filtraba a través de los paneles de cristal que se alzaban sobre su cabeza. Le fascinaba la sensación de percibir el oxígeno circulando por cada nervio que atravesaba su delicada piel. 

Había crecido sola, transformándose en un ser hermoso. Lo discernía por las miradas extrañas que a veces se paraban ante ella y exclamaban seductoras palabras de asombro. A su manera, era feliz en su soledad. 

De su cabeza brotaba el color dorado, a modo de sábanas de raso, con algunos tintes rojizos. Desprendía un aroma sutil por naturaleza, que se mezclaba con el aire de aquel pequeño espacio, convirtiendo la atmósfera cercana en un halo hipnótico que atraía a los curiosos. 


-- Aquella mañana, una mariposa se deslizó sobre ella, regalándole un poco de brisa. Durante un rato calmó con delicia su ahogada quietud. 

A veces se sentía demasiado aprisionada por la sólida base que retenía sus pies anclados a la tierra. No entendía por qué no habitaba un lugar abierto, moviéndose libre con la furia del viento, o donde la lluvia inesperada mojara su cuerpo, empapándola salvajemente, como ella hubiera deseado. 


-- Lo vio vio aparecer, deformado por la trama del visillo de gasa, con aquel extraño objeto en las manos. Fue solo un segundo. No sintió dolor cuando su cuerpo, a la altura del tronco, fue separado de sus raíces, ni cuando su savia, todavía fresca, resbaló por lo que quedaba de ella. 

Pasó a formar parte de ese recipiente con agua, inmóvil en la mesilla de rincón de un lugar olvidado, donde ya no asomaba el sol, ni volaban las mariposas, ni el viento soplaba furioso, y la lluvia no la empaparía jamás. 

Su belleza pronto se desvaneció ante los impasibles ojos de todos.


 /AnA GaLinDo/

Estancia: Instantes Contados


16 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Jamás cortaré una flor.
Si lo hiciera recordaría tu post y el dolor que he sentido.

Besos.

Cecilia dijo...

"Me has enseñado a no cortar las flores. He sospechado que tú eres cómplice de su crecimiento."
Roberto Juarroz

Ana Galindo dijo...

Gracias. Muchas gracias.

Ángel F. García dijo...

Maravillosa descripción, me he sentido tentado de levantarme e ir a buscar el rincón de los rayos de sol y así disfrutarlos junto al aroma de tu flor.

Juan Gerardo dijo...

Ana, me gustó tu texto y los comentarios que hacen los lectores de tu blog. De alguna manera confirman lo que yo he visto en este proceso de escritora que has tenido: una enorme madurez en tan solo un poco de tiempo.

Felciidades por ser una escritora estupenda, de calidad enorme y tan buena observadora para abarcar diversos temas.

Besos

Pluma Roja dijo...

Es triste ver desaparecer un árbol en esa forma, una flor, una planta. Lindo mensaje Ana.

Un fuerte abrazo.

Unknown dijo...

Tu texto delata cortes profundos en tallos que no quieren ser raíces,y sólo desean ráfagas . Ni adornos en floreros donde toda belleza se desvanece.Bello como una flor de pétalos al viento. Un beso

Unknown dijo...

Tu texto delata cortes profundos en tallos que no quieren ser raíces,y sólo desean ráfagas . Ni adornos en floreros donde toda belleza se desvanece.Bello como una flor de pétalos al viento. Un beso

Joaquín Lourido dijo...

Hola Ana. Me has recordado a "las bellas manos del hortelano"... Es verdad, todo el contenido de la narración que has escrito. Tanto es así que estoy muy concienzado con ello... Siempre forma parte en alguna de las sobremesas con los amistades... si las flores hablaran... inundarían la Tierra de lágrimas. Me encanta la linea que sigues con ese aporte humano, esa llamada de atención que muchas veces no profundizamos y lo vemos superficial.

Un fuerte abrazo.

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Hola, Ana:

Pobrecita aquella flor, queriendo liberarse de sus ataduras para ser libre, vino a parar en un triste rincón... Atada a un jarrón muriendo lentamente.

Es mejor estar contentos con lo que somos y tenemos.

Abrazos.

Malena dijo...

Nadar a través de tus letras es un bálsamo para el alma.. To2s tus posts son el camino hacia la paz y la quietud..

Abrazos!

Rosa dijo...

Cuantas veces las hemos arrancado pensado solo en la belleza que poseen y no en su vida? no, ya no mas.
Saludos

Rosa dijo...

Cuantas veces las hemos arrancado pensado solo en la belleza que poseen y no en su vida? no, ya no mas.
Saludos

MIMOSA dijo...

Con qué dulzura hablas desde su interior, con que hermosura describes su vida y con que dolor se llega a la muerte, frágil y en un suspiro expiró.
Quietud que embriaga, hermosa imagen también.
Un fuerte abrazo Ana, dulce dulce Ana.

Antorelo dijo...

Ana, han dado un premio a mi blog y me piden que se lo otorgue a cuatro seguidores míos. También me dicen que debe figura el nombre de quien lo otorga. Puedes pasar a recogerlo cuando quieras.
Un abrazo

Jorge de la Fuente. Crítico literario para Cuadernos de Estética y Letras dijo...

Un ejercicio de perspectiva poética extraordinario. Lograr que el lector empatice con la conciencia de una flor amputada sin caer en el sentimentalismo burdo requiere un manejo refinado de los sentidos.

El cierre, seco y melancólico, deja un poso de reflexión sobre la belleza efímera y la belleza poseída.

Bellísimo. Saludos