Después de una travesía ciega y desesperada, llegó a su encuentro en la playa. No le importaban los rasguños que rasgaban sus brazos, ya ensangrentados, ni las grietas que se le habían formado en las piernas al correr entre zarzales en la maleza. Su cara, sofocada por la carrera, comenzó a resplandecer aún más de lo que ella iluminaba. Solo le interesaba que había logrado llegar a su cita a tiempo.
Todos creían que estaba loco. Sus amigos lo tachaban de lunático, de mente quebrada por los abismos de la noche, y sus familiares le querían recluir en algún lugar donde controlar su perturbado delirio.
Se acercó a la orilla del mar. La veía allí, tan blanca, tan radiante... mirándolo desde la distancia. Se despojó una a una de todas sus prendas y, desnudo, se introdujo en sus gélidas aguas. Nadó fijando la vista en la figura que lo aguardaba en la penumbra marina: blanca, incandescente, de una desnudez perfecta, flotando sobre el espejo del agua con una calma majestuosa que helaba la sangre. Sabía que esta sería la última oportunidad de unirse a su amada.
Nadó hasta quedar exhausto, en medio del círculo donde ella se proyectaba en todo su esplendor aquella noche. Se detuvo, flotando, embriagado de la atracción que ejercía en él su mágica aureola.
Extasiado, solo fue capaz de susurrar:
—Nunca nos separarán, amor mío.
Y dejó que la luz del halo de su amada lo envolviera por fin.
Nunca más lo volvieron a ver.
/AnA GaLinDo/


17 comentarios:
Qué importa si no lo volvieron a ver !
Êl la tuvo, temblando en sus brazos ..
Buen final de domingo Ana, gracias por estos textos.
Un beso.
Es que la luna tiene una atracción irresistible.
Besos.
Es un relato bonito y para mí nada triste como parece desprenderse del mismo, porque él está con su amada y le ofrece como regalo su propia existencia.
En tu decálogo dices en el punto quinto que la paz interior no se esconde, lo mismo que el cariño.
En el décimo dices yo no escondo mis palabras justo lo mismo que el amor.
Pues bien siguiendo tu precioso decálogo yo no esconderé nunca ni el cariño ni el amor.
Por ti..
Esto es, un relato muy interesante donde se aprecia que el personaje -muy apesar de lo que se pueda pensar- hace todo lo que se puede realizar por ella... Se desnuda, para dar entender, no la parte corporal del mismo, sino la espiritualidad en las aguas cristalinas que hacen de muy buen conductor hacia la obra.
Al final el cuadro queda un poco deslabazado porque ni él ni ella llegaron a pincelar lo que tanto anhelaban. Pero lo importante es que ambos en un moemnto dado conocieron esa ilusión y la magia queda abierta para cuando el autor considere oportuno que ambos desean la dulzura espiritual.
Buen Comienzo de Semana, Aniña !!!
Besiños desde Lucus Augusti.
Una prosa cargada de imaginación, bastante romántica.
y la luna siempre brillara para el poeta.
besos Ana. Lindo relato.
PRECIOSO!!!
No estaba loco si se había enamorado de la reina de la noche.
SALUDOS MUJER
Una romántica llamada, un encuentro deseado, una luna mágica.
Desapareció, sí, pero en los brazos de su amada.
Un delicioso cuento, dulce y delicado.
Besos corazón.
Un encuentro para
la eternidad,
abrazando su
resplandeciente
sueño.
Fue feliz en su delirio.
Besos
Es la compañera de los errantes, siempre a su lado, enamora y nos atrapa a todos. Como tu cuento tiene magia.
Y a mi me encanta.
Un beso Ana.
Que tengas una linda semana.
romanticismo y magia buena mezcla, terrible seducción, cuántos han muerto por abrazar la luna...Tus relatos son asombrosos. Un beso Ana
Bello blog. Atrevido, elocuente, estético. Felicitaciones. Desde ahora te sigo.
Te invito a conocer los míos. Será un lujo verte por alli.
Un abrazo desde Ciudad de Buenos Aires
Enamorado de la luna y desaparecer bajo su manto de blanca y radiante belleza...
Precioso como siempre.
Un beso.
Anita:
Me encanto el relato.Un hombre locamente enamorado, que no descansa hasta estar junto a su amada, más alla de la vida.Romantico.Lindo!!
Un montón de cariños para ti y que tengas una grata semana!!
A través de la vista
visualizo tu nombre
en el idioma de los duendes...
A través del oído
siento como las notas van dejando
marcado cada encuentro...
A través del olfato
recibo el aroma de hinojo
que bordea tu apartado de reposo.
A través de los sentidos
palpamos la vida
y gozamos del mundo
A través del horizonte
percibo el paisaje,
que se abre y me atrae
para desearte
una semana radiante
María del Carmen
Un cuento bastante sensual, aunque esperemos que los enamorados no se mueran de frío en el mar.
¡Felicidades por tu texto, simplemente maravilloso!
Ella llegaría con el mar,
con cantos de caracolas
y sueños de arrecifes.
Ahora ella se va,
sin decir adiós
porque nada debe.
Desaparece en un bello amanecer
con mucha lluvia
ya que su arco iris
jamás haría nada por agotarla.
Es su princesa y su amada.
Javier Morales
Este relato brevísimo resignifica la palabra 'lunático' con una delicadeza asombrosa. Conviertes la locura a ojos de la sociedad en una forma sublime de amor trascendente.
El final, donde el protagonista se sumerge en el estanque de luz que la Luna proyecta en el mar para no regresar jamás, tiene la fuerza poética de los grandes mitos clásicos.
Saludos
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