02 enero

El GaTo NeGro y el HiLo DoraDo


Nunca supo cómo capturar el sol en la noche. 

El gato negro perseguía insistentemente la luz, y al caer el crepúsculo se acercaba al foco más blanco que irradiaba un destello. 

Perdía, noche tras noche, el tiempo en lugar de arrimarse a la luna que, cuando vestía de largo, derramaba por todos los ángulos su piel argentada.

De sus lánguidas miradas saltaban ríos de codicia, el desconocimiento absurdo de toda una vida que lo llevaba a buscar más allá, como si quisiera ir tirando de un hilo dorado para romper el espacio y llegar hasta su más elevado yo. No se mareaba, pues siempre iba sujeto al mapa de su planeta oscuro.

Con un lazo fue reuniendo, uno a uno, todos los planetas hasta extenderlos en la playa. 

Entonces comprobó cómo se abrían brechas en la arena y toda la tierra comenzaba a perder el equilibrio. Poco a poco ellos fueron cayendo por el abismo, pero el gato negro sabía que, mientras gritaran, no se atreverían a coger las armas. 

En un tardío amanecer violeta volvió de nuevo la paz. 

El cielo había cambiado su orden, confundido con la luz artificial, mientras... la luna, despechada, dejó de emitir la luz necesaria para configurar corazones poetas de aquella materia grisácea.

Las alucinaciones cósmicas siempre retrasan el tiempo.


 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Instantes Contados




ILustTaración de Theophile-Alexandre Steinlen


Este microrrelato no es solo una estampa fantástica; trato de reflexionar sobre la desconexión del ser, el ansia desmedida ("ríos de codicia") y el coste de alejarse de lo orgánico para perseguir espejismos.

Me inspira la capacidad del relato breve para condensar universos enteros. Desplegar esta geografía mítica es mi forma de explorar los espejismos del alma, adaptando el microrrelato para que sea un mapa de luz, sombra y poesía.


8 comentarios:

Francho Lafuente dijo...

Magnífico cuento que nos traslada a un mundo que bien podía ser éste. Me gusta que un simple gato lunático sea capaz de torcer el rumbo... Gracias Ana

Bee Borjas dijo...

Que excelente entrada, Ana!!! Recibir el 2013 con este texto es fenomenal. Una crítica precisa que en tus manos se convierte en una delicia sin perder lo sombrío de la situación.
Un lujo leerte, mi amiga!!!
Espero que hayas pasado un fin de año fenomenal y que tu 2013 sea saludable en cuerpo y alma.
Todo mi cariño, bella mujer!

Mª Teresa Martín González dijo...

Un cuento magnífico. Me ha encantado.
Un saludo.

Antorelo dijo...

Magnífico relato. Un placer leerte, como siempre.
Un abrazo

Sara O. Durán dijo...

Qué maravilla de cuento. Me encanta!!!
Besos Ana.

TORO SALVAJE dijo...

He acabado de leerlo con la boca abierta...
Suerte que no hay moscas.

Besos.

Camy dijo...

Hola Ana, He vuelto de nuevo a tu blog e incluso al mío.
Creo que tengo la fuerza necesaria para quedarme un ratito....

Anónimo dijo...

Impresionante el viaje de este gato negro persiguiendo la luz artificial mientras la luna observa despechada... Una metáfora bellísima sobre las búsquedas esenciales y los espejismos de la vida.
¡Un abrazo de letras!