Hay espirales que sólo descubren más nubes.
Hay caminos de ida-y-vuelta formando volutas.
Hay sueños que trazan ventiscas.
Hay palabras que tiritan lamentos.
Hay poemas detrás de los foscos páramos.
Hay necesidad de una lluvia de versos.
Hay caminos ondulados en tus ojos.
Hay silencios que fracturan el cielo.
Toma estas piedras convertidas en palabras,
que esquivaron aquellos pájaros hambrientos
que esquivaron aquellos pájaros hambrientos
por las migajas de las últimas olas.
Por eso cada día vengo aquí,
para espantar la pedrisca que trajeron los vientos
Por eso trazo bucles con mi espalda en la hierba,
para guarecer las señales que han dibujado tus dedos.
Por eso hoy estoy aquí;
porque hay momentos,
que son inevitablemente tuyos.
que son inevitablemente tuyos.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Arquitecturas del tiempo

Fotógrafo Tomáš Rücker

2 comentarios:
Me inspira la fuerza de la intemperie para buscar la calma a través de la palabra.
En este poema utilizo la repetición y el ritmo como un refugio, convirtiendo las piedras de la tormenta en versos que protegen el encuentro.
Es mi forma de habitar la libertad del verso libre para declarar que, incluso tras la peor ventisca, hay momentos que pertenecen de manera inevitable a quien amamos.
Es un poema de una ternura conmovedora frente a la adversidad. Hay una evolución bellísima desde la desolación de los 'foscos páramos' y la 'pedrisca' hacia el refugio corporal y afectivo de trazar 'bucles con la espalda en la hierba'.
Transmite la calma de quien ha atravesado la ventisca para entender que el lugar más seguro es, sencillamente, la presencia del otro.
Saludos, bella Ana
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