
Yo fui acosada por una intrusa
Hace un tiempo abrí mi correo y encontré un mensaje verdaderamente surrealista. Tuve que releerlo al menos diez veces para descifrar apenas el primer párrafo. Poco a poco fui encajando el resto. Hacía referencia a aquel que por entonces era mi amor, que vivía lejos y me escribía a diario. Habíamos tenido un receso durante un tiempo, fruto de la distancia que nos oprimía. Cada día nos conocíamos un poco más, amparados por un diluvio constante de confidencias y sentimientos.
El mensaje de aquella mujer me dejó sin palabras.
Con una generosidad asombrosa, decidió hacer pública su imaginaria tragedia, convocando a sus amigos para hacernos partícipes de sus agravios. Frente a ese tribunal improvisado, desplegó un libreto de traiciones imaginarias y seis años de una relación que consideraba manchada por una cruel mentira. Fantaseaba con engaños continuos ante su atenta audiencia, mientras me dedicaba, con esmero, las peores calamidades.
Intrigada por semejantes anhelos lacerantes, indagué hasta dar con su cuaderno digital. Helada, pude comprobar que a cada entrada de poemas amorosos en mi blog le correspondía una entrada paralela en el suyo. Incapaz de tolerar nuestro rastro, diseccionaba nuestras letras con un encarnizamiento que buscaba corromperlas.
Con el tiempo llegué a sentir cierta piedad.
Pasada la conmoción inicial, ingresaba a menudo a leerla con detenida atención. No había día en que no hiciera referencia a él o a mí, para concluir invariablemente con un mantra de autoconvencimiento: «ya he olvidado», «ya estoy muy bien», «ya me he encontrado a mí misma».
Y continuaba prolongando su letanía aquella alma cautiva, asegurando no sentirse herida porque lo había superado todo. A veces aclaraba que ahora odiaba el azul y prefería el verde; otras, que había cambiado sus vestidos negros por el blanco; y en otras que, de repente, se descubría vulnerable y poco atractiva ante el paso del tiempo.
Narraba con verdadera pasión cómo nuestra lejana relación le resultaba intolerable, asegurando que mi huella aún seguía impregnada, como una marca invisible, en la mente y el cuerpo de él.
Meses más tarde, la distancia se hizo aún más profunda, a la par que nuestras rimas y versos.
Ahora mi antiguo amor vive cerca de ella. Trabaja a pocos metros de su ventana. Con ojos avizores, la mujer examina sus gestos tras unos lentes oscuros y relata en su espacio, con una extraña alegría, las lágrimas tristes que imagina en los ojos de él. Ella escribe que los abismos se hicieron más grandes y se llenaron de tormenta. Se declara, al fin, feliz. Siente que la sangre ha llegado a sus manos, que sus muertos se han rebelado y que su puñal atravesó los vientos y el azul del mar.
Y yo... yo me he quedado prendada de ella. Me he convertido en la seguidora más incondicional de todos sus textos, secretamente halagada por ser el centro absoluto de su ahogada y perturbada ferocidad.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Instantes Contados

Ilustración: DaNiel OchoA
Lee
10 comentarios:
Quiero aclarar, para que no quepa dudas, de que esta historia es fruto de mi imaginación, que los personajes son pura ficción y que "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia!, jejeje.
Un besazo a todos y todas
¡Jo! Menos mal que lo aclaras, porque una vez leída se queda uno de piedra. La describes con tal detalle que parece sacada de la más pura de las realidades,¡qué buena!
Besos princesa!!!!
Será ficción pero te aseguro que conozco a alguien parecido a esa loca.
Besos.
hay de todo tipo de personajes en nuestro camino. Seguidores y per-seguidores, y la fascinación que ejercen sobre los sentidos es asì, incondicional. Besos Ana. Increíble relato que viene a remover algunos recuerdos...
Buena la aclaración para evitar malentendidos jejeje...
por otro lado tu obra me gustó, tiene tal realismo que no deja parar. Hay personas que se empeñan en vivir la realidad de los demás, conjugan su felicidad en base a desprecios y obsesiones alocadas que no conducen a nada, una vida vacía y sin sentido... luchar por lo que ya es de alguien mas es una batalla desde el principio perdida.
Por otro lado nuevamente me ausenté, lo lamento, terminaron la época de clases pero me queda la responsabilidad de mantener el hogar y cuidar a mi mamá lo mas lindo del mundo que me tocó.
mucha suerte en sus clases.
Un abrazo y un beso loco.
Uno es por lo que escribe, pero más .. por quien ha leído, decía Borges.
A quien has leído puedo saberlo - una mínima parte- por los fragmentos y referencias en los laterales de tu blog .. también por algunos comentarios tuyos.
(Carlos Fuentes, por mencionar solo uno ..)
Comprendo cabalmente por qué escribes así, Ana.
Y me felicito de leerte.
Un beso.
Anita, la aclaración es muy importante. Pero si existen realidades tan efervescentes como la que narras. De todo hay en la viña del Señor.
Gracias por compartirlo. Que tengas una Feliz Navidad con los tuyos y tal vez el mejor adorno de Navidad es una gran sonrisa, aqui tienes la mia.
Besos con cariño desde mi tierra lucense.
Querida Ana:
Opino como Toro, la realidad supera la ficción, existen personajes como el de tu relato, yo también conozco uno similar...
Deseo que tengas una bella Nochebuena. Comparte en familia, que Navidad es unión, paz y cariño familiar.
Un beso.
Fascinante imaginación Ana, ..., estaba con un pequeño nudo en el estómago, con todo este desasosiego creado...
Génial relato.
Felisa
El texto destaca por su brillante manejo de la ironía trágica y la metaficción contemporánea. Logras transformar el acoso digital y la despechada envidia en un ejercicio de alta tensión psicológica.
La narradora no se posiciona como víctima, sino como una espectadora distante que consume la locura ajena con fascinación estética. Un relato incisivo que retrata con maestría las neurosis del espacio virtual.
Un placer seguir en tu bitácora.
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