La ninfa del agua esperaba impaciente el deseo de la desnuda muchacha que, tras arrojar su enconsertado traje de chaqueta a las aguas verdosas, solicitaba su ayuda a gritos.
-Quiero tiempo- dijo por fin la todavía joven abogada, con los ojos cansados y fijos en aquellas aguas verdosas—. Necesito más tiempo para vivir.
Entonces el vapor de las aguas la envolvió, y cuando la claridad borró las sombras, se observó convertida en una pequeña libélula, una de esas que apenas viven unas cuantas horas, y pensó que debía haber ocurrido un terrible error.
Pero al instante pudo apreciar que tenía unas delicadas alas para volar, casi transparentes y livianas. El cielo le pareció el más amplio y el más azul que pudiera recordar, y sintió que con sus diminutos ojos abarcaba todo el espacio hasta el horizonte. El aroma de las flores envolvía su cuerpo y sintió que la vida rebosaba plena, sin límites en su interior.
Pidió tiempo y comprendió que la ninfa había cumplido fielmente su encargo.

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12 comentarios:
Bello como siempre.
El tiempo,debería medirse en calidad,no en espacio...
Besos.
Querida Ana, preciso relato lleno del sentido del Tiempo y del Espacio. A la vez, tierno y sensible. En mi momento actual solo solicito como ella algo más de tiempo. Un beso
Algunos seres vivos viven 5ooo años , la digestión dura un año y su reacción con el oxígeno es de una hora (¿respiración?)
La vida es como un chiste no importa lo que dura y sí lo que nos hace reír.
Prefiero ser tu libélula.
Tu entrada llena de lirismo y ternura.
Besos.
Te has lucido, Ana!!! Este texto es angelado. Te ha salido tan bello, musical como real.
El Tiempo... calidad o cantidad?
Sin dudas CALIDAD.
Un abrazo para tí y toda mi admiración!
P/D: Además, gracias por hacer Tras los cristales, es un lujo ese blog!
No hay mejor tiempo empleado que aquel que se vive intensamente aunque sea corto. Ese juego de tiempo-espacio lo has sabido aprovechar en corto.
Saludoss!!
mágico, de verdad
saludos
Magia pura.
Magia hermosa.
Tienes un don eh...
Besos.
El tiempo, su calidez y su calidad, la espiritualidad sin límites, la interioridad que no tiene tiempo, sólo alas.
Precioso, amiga. Un abrazo.
Cariño lo he pensado bastantes veces, cinco minutos junto a ti, valen toda una vida.
Te quiero.
Un cuento precioso.
Buena Ninfa que le ha concedido el deseo.
Y como bien se lee mas arriba que el tiempo sea mas empleado para quererse.
:)
Un abrazo.
hermoso texto como siempre Ana.
Tenía tiempo de no verte ¿como seguiste de tu brazo? ¿Ya estás bien?
Siempre es un gusto visitarte.
Saludos.
Hola Ana ¡Qué parábola tan maravillosa y llena de sabiduría! Me ha emocionado profundamente el giro final: el tiempo no es la cantidad de horas, sino la intensidad con la que se vuela. Un cuento brillante.
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