26 enero

La AceRa de Nadie / Lo ConFieso /



Me fui  acomodando con la vida
porque me fue gustando

[ ya es un hecho ]

Me fui enamorando de sus trampas,
de las tardes en las calles encaladas,
blancas con reflejos dorados, 
de los paseos por el fresco
tomados de la mano.
Me fui liando de mañanas con letras,
de levantarse tarde y tomar un café,
pedir que me acerques el pan
y compartir una copa de vino.

[ liarme y desliarme ]

Tener sueños de gloria,
buscar juntos una utopía,
ensalzar la emoción.
latir sin pedir tregua,
en ingenuo desvarío
para ponerme del lado del trueno
en la acera que no es de nadie.

[ lo confieso ]

Me fui creciendo en esta tarde de mi vida
porque desde este vértice veo mejor.
Aquí no habita el frío,
ni la escarcha, ni la desidia.
Sólo hojas frescas que nacen y se mecen
en una atmósfera limpia,
y ya no quieren volar.
Ahora sé que no vivo
con un tiempo prestado.

[ Ahora sé que estoy, por fin, en casa ]



 /AnA GaLinDo/

Estancia:  Poesía del Sosiego

Ilustración: Catrin Welz-Stein


4 comentarios:

Nereidas-andresdeartabroblogpost,com dijo...

Suena a lírico , parece realista, expresa sensibilidad, encierra con mal disimulado respeto mucha dosis de ternura, el romanticismo va implícito en cada frase.
Ni frío ni desidia, que no hace falta volar que ya estás en casa.
Ahí en esa acera, tu acera y que cuando no estás tú , no es de nadie.
No narras solo sentimientos , describes belleza y hermosura.
Besos.

Sara O. Durán dijo...

Quién no estaría enamorado de la vida con esa perspectiva, con ese sentido y con estos versos. Me estoy enamorando otra vez de la vida en este instante en que termino de leer tu entrada. Sigue compartiéndonos esos amores, que nos detonan los nuestros.
Bellísimo Ana! Te dejo un gran beso con anís.

Antorelo dijo...

Idílica visión de la vida. A veces, tengo dificultad para abrir tu blog.
Un abrazo

Entre cuadernos y poemas dijo...

¡Qué belleza de lectura para empezar el día! Me ha emocionado especialmente ese 'desde este vértice veo mejor'.
Hay una luz preciosa en tus versos, de esas que solo nacen cuando una se reconoce por fin en casa.
Esas acotaciones entre corchetes le dan una complicidad al poema que te atrapa por completo.

Gracias por compartir este pedazo de calma y verdad. Un abrazo enorme de letras.