
~ Estancia: Vísperas del fuego ~

~ Estancia: Vísperas del fuego ~
SONREÍ.
El tiempo, solo fue
un cómplice complicado
un compás arrítmico
un amante imaginario
un cáliz amargo
un aria de plegarias
un bucle con quebrados.
Mis momentos de expansión
mis causas elevadas
una visión
un argumento
mi mejor manifiesto.
Mi reconexión.
Bajo esa misma urgencia por imitar sus costumbres, reunió fotografías para componer collages, superpuso melodías a un escenario sumido en la tristeza y vistió una tela descolorida con los restos de una vieja ilusión.
El plagio iba más lejos. Nació así una vida inventada, trazada con lentitud sobre el papel, en la que dio nombre a sus protagonistas y los hizo habitar un espacio donde el tiempo parecía disolverse en agua estancada.
Nombró los rincones, las grietas del yeso y hasta el crujir de la madera para convencerse de que aquel mundo era real. Cada palabra escrita era un intento desesperado de devolverle el color a la memoria, una maniobra de orfebrería para atrapar un eco que ya no le pertenecía.
Pero la vida inventada, por perfecta que resultase sobre el papel, conservaba siempre un rastro impasible de plástico y flores sin raíz.
Fue al mirarse en el espejo con sus ropas azules cuando la verdad se le puso de frente: por más que copiara los gestos y la luz, la única presencia que habitaba la estancia seguía siendo la de ella.
/AnA GaLinDo/

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Dedicado a todas la sombras que durante los años de encierro ignoraron a la rama.
Dedicado a todas las personas malqueridas a quienes olvidaron nutrir sin la mínima piedad.
/AnA GaLinDo/

Aquella mañana encontró que su historia había desaparecido.
Primero anuló su afecto, más tarde su entorno y cuando dijo ¡basta!, anuló su huella de vida. Ahora lo veía nuevamente como un ser vacío de afecto al mirarlo sin filtro. Resultaba curioso observarlo en su intento de no dar explicaciones para salir a pescar.
Creyó que eran juegos de persona despechada y procuró mantener la conciencia de su arrebato, aunque sus memorias ya no se rebelaran.
Las claves del cielo se escriben en la Tierra, pensaba ella.
Le dolieron los ojos por la desconexión. Inhaló y exhaló. Solo un ruido de tripas tras la ajustada lectura.
Ni palabras de perdón, ni honor a unos votos improvisados en un esperpéntico teatro de sombras. Ni un solo acto de verdad en aquellos cómodos amaneceres, o tras las ofrendas gozadas.
"Lo que es arriba es abajo. Lo que es adentro es afuera"
Los códigos de sus células no entendían el mensaje que durante tanto tiempo había sido impreso con propuestas de honor, y su organismo no interpretaba la lectura.
Pero su cuerpo, ese polvo de estrellas que envolvía sus emociones y se camuflaba en las neuronas, la impregnaba en sueños de paz, recordando que todo estaba bien. Solo fue una representación ficticia de otro holograma inverso que decidió experimentar. Así debía ser. Así estaba escrito.
/AnA GaLinDo/
Fue una minúscula goTa de lluvia
la que temblaba en la copa de la hoJa
/AnA GaLinDo/

/AnA GaLinDo/

Ilustración Catrin Welz-Stein
No se puede escribir sin escuchar el murmullo
que maneja su cauce desde muy atrás.
Existe un umbral, invisible pero denso,
donde las palabras se empapan de vida.
Allí mi mano no gobierna: obedece.
Escribir es abrir una grieta en la piel
y dejar que el tiempo se derrame en manantial.
En silencio... contemplando.---
Dentro, la memoria no es un archivo de cristal y orden.
Reconozco un cuarto en penumbra,
con hilos de luz filtrados por las rendijas,
con muebles cubiertos de sábanas,
con olores que el aire ha guardado.
A veces avanzo a tientas,
palpando reliquias cuyo tacto reconozco
mucho antes de pronunciar su nombre.
Otras, un solo gesto,
un sonido mínimo, me lanza de golpe
a un escenario dorado.
La escritura me devuelve el mundo sin flitro:
no distingue lo que amo de lo que hirió.
Cada frase es una excavación:
se remueve la tierra,
se respira polvo,
se encuentran huesos,
flores secas,
trozos de esferas.
Deseos intactos que viven sin tiempo.
Nada se fuerza.
Nada me pertenece del todo. Ni a ti.
Quizá escribir no sea otra cosa:
permitir que la memoria deje de vivir sin lastres pesados
y convertirla en un santuario abierto para el caminante.
Porque todo cuanto fue, descansará para siempre
al otro lado de esa puerta.
/AnA GaLinDo/
Estancia: Voces de la Lluvia
Ilustración: anKa zhuRavleva .]
