jueves, 27 de septiembre de 2012

La Lluvia Azul en OrienTe


I.  ELLA

Saqué las maletas para volver a llevarlas. El equipaje lo encontré completamente cambiado, no reconozco muchas de las cosas que me traje (soledad, estrés, lluvia,...). Quité el polvo y me deshice de aquello. Hice dos listas, donde puse por prioridades lo que me llevaría en esta nueva aventura. En la primera metí el sol de las manos de madre, los juegos y los arañazos de mis perros, las risas y las confesiones de mis amigas, las conversaciones con mis dos papás, el placer de estar un rato con mis primos y la llaves de los kilómetros que lleva mi coche.
Todavía tenía espacio, así que metí todos abrazos de los nuevos amigos que hice, para también acordarme de ellos.
La otra maleta... la dejé vacía, ¡porque en algún sitio tendré que meter todo lo que me traiga de allí!

 /Marina MGal/

Fotografía de Alejandro Vega 

II. YO

Desde mi ventana, silencio de otoño.
En otro tiempo yo miraba desde el cristal de una ventana
cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra las aceras
contra las paredes
y por ese momento único de la juventud que dura muy poco, supe que nunca olvidaría esa escena y que nunca te trasladaría a ti la sensación de encontrarte ligada a una tarde de lluvia, sin conocer su sabor.
Mi rebeldía innata se quedaba, por entonces, alejada de cualquier sensación de libertad que mis brotes de plumas permitieran trasmutar al estado gaseoso, y convertirme en aire.
Sólo las flores azules y la lluvia. Recuerdo el nombre del pueblo, la hora y esa lluvia que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra.
Te deseé sana y fuerte, con raíces en la tierra;  aérea y volátil como el oxígeno o el gas.  Libre y  maleable, sorteando oleajes (como el agua del mar)
Saldrás de nuevo a la vida en otoño, como cuando naciste de mí.
Oriente es un lugar muy lejano,
pero se llenará de  flores azules que sembraremos en sus arenas doradas
para que te rodee siempre la lluvia, ... al caminar.


III. NOSOTRAS

Un tesón indefinible fue crucial para que ella se alejara de las aguas azules que contenían su nombre y decidiera alejarse del sol que incendiaba su pelo,  para soltar amarras y echar a volar. Tal vez nació para aprender a ser en el espacio, y difuminarse entre paisajes y rincones alejados, aunque siempre fue amada intensamente desde la multitud y desde la soledad.
Su inquietud  se mezcló por sus entrañas y se colmó de conocimiento dando cuerpo y dolor a las imaginaciones y a las aventuras que había albergado con recelo y alimentado desde su nacimiento.

Después de algunas tormentas aisladas, y de algunas noches habitando en el hielo, tuvo que volver a llenarse del calor y el color que sus genes necesitaban para producir combustible.  Ahora, la calma llegó de nuevo y por primera vez, firmemente, se supo bella, libre y deliciosa. Y recién ahora se reconocería entre la multitud.
Criatura delineada, armónica, caucásica, inmaculada, niña, adorable entidad. Tuvo que caminar por senderos inciertos, para elevar su paso al caminar. No es que vuele. Es que se eleva por sí sola. Las plantas de sus pies la guiaron, se enredaron en ella, la saben llevar.

Así es Marina

/AnA GalinDo/

8 comentarios:

Gerardo Rivas dijo...

Muchísima suerte en tu nueva singladura.
Te echaremos de menos.
Un beso

Pluma Roja dijo...

Siempre es aconsejable tener una maleta vacía.

Saludos Ana.

Bee Borjas dijo...

Y estoy segura que Marina es así, porque su madre se llama Ana, una dama bella y especial, que hace de su vida y la de los que la conocemos un sitio mágico y alado.
Bellísimo texto, mi amiga!
Y por cierto Feliz cumpleaños para tu hermosa Marina!
Todo mi cariño, dulce mujer! :)

Ana Galindo dijo...

Sólo añadir, que Marina se irá otra temporada lejos de casa. Esta vez su destino base se encuentra en Oriente, y trabajará para una importante compañía de vuelos interoceánicos. Conocerá, probablemente, muchos más rincones y ciudades del mundo, de los que ya conoce, ... y que dada la situación de trabajo en nuestra sociedad actual para jóvenes con alta capacitación... irse a otro país con contrato de trabajo, es una suerte.

Pero aún así... no se ha ido todavía y ya le echo de menos.

Julie dijo...

Profundo, delirante, biográfico, un bellísimo texto de nostalgia lleno de poesía, amor, entrega... Bellísimas imágenes, y esa lluvia azul que hace del Oriente una promesa, una esperanza o simplemente el vacío de sus paisajes. Bellísimo, Ana. Marina no puede ser de otra manera... adorable. Muchos besos.

chalyvera@gmail.com dijo...

A los hijos hay que darles alas para que vuelen muy alto y sin desmayo a tierras distantes, ellos se llevan nuestro cariño y nos dejan el recuerdo.


Besos

Antorelo dijo...

Así es la vida, Ana. Mientras haya salud todo irá bien, aquí o en cualquier lugar.Excelente texto.
Un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Es el ciclo de la vida Ana.

Te dolerá pero hay que aguantarse.

Es su vida.

Besos.