Tras el cristal de la galería
Aquella mañana dejó de llover.
Solo se trataba de un cuadro
tras el cristal de la galería,
tallando la bruma del amanecer.
El pigmento azul se derramaba
en el margen de un nimbo,
como una intemperie suspendida
sobre la alborada.
Sentí que tú me impregnabas:
la mirada se volvió agua,
materia breve que habita la sombra
para aprender la lentitud del tiempo.
Y la mente,
despojada de su peso,
permaneció al otro lado de la forma
para llegar hasta ti
y convertir el lienzo en espora.
/AnA GaLinDo/

No hay comentarios:
Publicar un comentario